En tu frente luminosa
una guirnalda de besos,
una tiara de reina,
la corona de mi imperio.
Frente a ti mora mi impaciencia,
la inquietud nerviosa de la espera,
la fatiga de este extraño invierno
en ansias por albor de primavera.
Una canción, la melodía que te evoca;
una ilusión, ser parte de tu reino,
tu servidor, tu esclavo, tu lacayo,
la alfombra de tus pasos,
el criado iluso de tus sueños.
Una canción antigua y pegadiza,
con recortes de amor, acordes nuevos,
el himno con que rendirte honores,
el flujo de mi sentir nuevo y eterno.
Haz de mi lo que te plazca,
soberana de mi amor y mis desvelos;
hazme tuyo, con tan solo una mirada,
seré tu servidor por días sin término.

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