06 febrero 2026

FIN DE SEMANA

 




Viernes por la tarde,

un río humano desbordado

que se remansa por ambas orillas,

sobre taburetes y veladores,

en la porfía de escanciar cervezas

como en una apuesta sin límites.


En una mesa contigua,

un no tan joven manipula una guitarra

con acordes que evoca aires flamencos

y termina por arrancarse por fiesta.

No lejos de allí, un grupo numeroso

se arracima ante una pantalla gigante

y brindan cada gol como si en ello

les fuera la vida misma.


Por entre el gentío, circula un desconocido

apelando con tristeza a la misericordia,

con gesto de apenada derrota

y un vasito de plástico con algunos céntimos;

en competencia con el vendedor de ocurrencias

y el del cesto de almendras tostadas,

calendarios o un surtido de estampas de culto.


Me sitúo en perspectiva

y observo con cierta minuciosidad,

un supuesto saque de córner,

desde el “amanecer” “veneranda”

hasta el concurrido “central”:

un rincón síntesis de toda la Alameda.


Más tarde, hasta la madrugada,

sin pausa y sin prisas,

se orillarán hacia copas

y combinados con mordiente,

acordes con la nocturnidad

y la respuesta que el organismo intuye

y el bolsillo soporta.


A los cuarenta ya deja secuela los años

y urge a los cuerpos por vivir intensamente,

aunque la intensidad sea un atentado

contra si mismos y también el vecindario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario