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08 julio 2013

MAÑANA

“Mañana;
tal vez mañana”.
Mañana será el día
o seguiré esperándote
como el viernes
o como el martes pasado
o el jueves, ¡qué más da!

Un día se acabarán las hojas
de nuestro calendario
incinerados de impaciencia,
pero seguiremos instalados en la espera
en esa tregua indecisa
e indefinida que nunca llega
y amenaza con desesperanza rota.

Fotografía de Daniel Picart

Mañana;
un nuevo plazo,
mientras mis pasos se placean
y gastan suela agónica
dando vueltas a la noria
de tus caprichos,
para que finalmente me repitas:
“mañana;
Tal vez mañana”;
mientras sangran las griegas
de mis labios resecos
por un ahora sin más esperas.

07 julio 2013

INFANCIA INCOMPLETA




En mi memoria de niño,
el río era un anhelo insatisfecho
por la prudencia de mi madre
y la nieve un par de ocasiones memorables
con las que romper la norma;
el parque infantil era las eras
cuando la trilla dormía
el sesteo silente en el granero
las tardes ociosas de la estación lasa,
cuando el día es anchuroso
y la noche angosta y sobresaltada 
como una pesadilla;
en las papilas,
el sabor a pan de leña;
en las fosas nasales,
polvo de tiza, mantequilla de los americanos,
leche en polvo y canciones patrias.

En mi memoria de niño,
la forja del presente.

06 julio 2013

OJEANDO

OJEANDO es un acontecimiento musical que se abre paso hacia convertirse en un clásico del verano en la Costa del Sol. Este fin de semana, en tres espacios simultáneos, Ojén será un puro concierto, un acontecimiento que ya suena con fuerza en los circuitos musicales. ¡Ven a vivirlo!


05 julio 2013

SESTEADERO

 Echo la siesta algunas tardes:
no todas tienen un almohadón mullido
ni un silencio que acune y acompase.


Estoy junto al mar;
tengo sal en la boca,
sal  yodada en el aire húmedo
y el corazón alborozado
de acontecimientos;
las gaviotas pespuntean
las cestas blanquecinas de las olas
y a lo lejos un velero
saja la hoja impoluta del viento
como virgulilla del horizonte;
entorno los ojos y sigo soñando.

04 julio 2013

AL VIENTO

Entregué un recado
voceado al viento,
se anilló a la estofa
de un barco velero;
se hilvanó a la mesana
como suspiro viejo
y surcó los mares
con viento de cola
cual humo de incienso;
moña de jazmines
de un españolito
que a una correntina
profería requiebros.


Y aquella goleta
cargada de ensueños,
surcaba los mares
con grácil acento.
Vio llegar la brisa
que luego fue viento
y casi huracán
por su gran esfuerzo;
entornó el postigo
la linda mozuela
de ojos despiertos,
y pasó el cerrojo
—cerrojo de hierro—
y el viento de largo,
con gran vociferio,
buscaba afanoso
a la núbil destino
sin poder hacerlo.
Y de la encomienda
que fue frustración,
guardo esta afonía
y este desaliento;
pues la correntina
del otro hemisferio
no captó el mensaje
porque era invierno,
mientras que el verano
me está derritiendo.

03 julio 2013

LA CITA

A mis compañeros de Cáritas


Ayer fue lunes todo el día
como un largo bostezo;
por la tarde ya pensaba en el miércoles,
pero este adormecía
en su pausado caminar
con la parsimonia previsible
de la alacena vacía.


Puede que se pare el reloj,
pero el tiempo no deja de morder
y mascullar resuellos
como en una digestión imposible.

                        La cita
era el miércoles, como cada semana,
y la escasez había sido convocada
por la generosa dádiva queriéndose hacer pan.

Llegó ruborizada y plena de candor
como una adolescente,
saludó con un gesto y quedó a la escucha;
extendió sus manos vacías
y se las colmaron remecidas,
agradeciéndolo con una lágrima;
la penuria paga con lágrimas al contado
y con titubeos articulares inconexos
salda los agradecimientos.

                        La cita,
como cada semana, era el miércoles
y no pudo ni quiso sustraerse al calendario.

02 julio 2013

NOCHE DE ESTÍO

Salió cuando la luna
era una tajada de melón plateada,
reluciente, brillante, luminosa
y con imaginado
aroma a camela y limón.

Ojén de noche, fotografía de José Antonio Tamayo
En la casa se horneaba
la libertad del encierro
y la calle era un páramo amarillo
soñando un oasis
que lloraba desbandada.


Cayó el día,
calló el surtidor del patio afónico,
cayó la noche;
fue entonces cuando salió
y se produjo el encuentro
por entre los veladores del paseo
aquella noche de estío.