Mi lista de blogs

14 junio 2022

VÁLVULA



 

Un corazón quebrantado,

tú no lo desprecias.

Salmo 50

 

 

En completo silencio,

como quien se mueve por la trastienda

en labores de apoyo sin importancia;

quizás agazapo o de puntillas,

como si no existiera,

pero trabajando sin pausa ni hacerse notar

y con denodada eficacia.

 

Al cabo de los años,

y sin precisión del momento,

un leve murmullo,

una musicalidad extraña y estridente

como de goznes oxidados

y una válvula con menor rendimiento;

un ligero desgaste de la roca

sobre la que rompen las olas:

doble lesión aórtica.

13 junio 2022

LECTURA SOMERA SOBRE LOS DERECHOS HUMANOS



Bella y grandilocuente.

La letra impresa es inmaculada

y aporta brochazos de color y esperanza

cuando viene en defensa de los indefensos.

Solemnidad de un triple decálogo

protegiendo al hombre del hombre,

a todos los hombres de algunos hombres:

 

Nacen libres e iguales en dignidad y derechos,

pero unos son más desiguales que otros

y hasta en los mellizos se confirma este hecho.

Sin distinción de raza y color,

a condición de que no salgan

de los suburbios y sean dóciles,

como lo fueron sus ancestros.

Todos iguales ante la ley,

pero en el papel impreso

y no en los vericuetos  que el vivir comporta.

Como existe la presunción de inocencia,

también la de culpabilidad,

porque algunos son de su padre y de su madre.

Libre circulación para desarrollar

los trabajos que el nativo desprecia,

y así proteger, amparar e incrementar

el derecho a la propiedad de terceros.

Libertad de pensamiento y conciencia,

sin necesidad de manifestarlo

como secretillos de adolescentes.

 

Y así hasta treinta,

en la voluptuosidad de la letra impresa,

hasta explicitar, negro sobre blanco

que de buenas voluntades

y actos de libertad de conciencia

están repletos los paraísos fiscales

y también las cloacas de lo inconfesable.

12 junio 2022

CLIMA EXTREMO


Sigo aquí, con los cascos puestos,

oyendo el silencio de mis manos.

CHELO DE LA TORRE

 


Bajo la inoperancia de este tórrido junio,

escalando valores en los anales

de una climatología atrofiada

por el mal uso de lo inmediato,

percibo el apagón de mi mente

y la música silente de mis manos.

 

Más que en la pasividad,

enmarañadas en la inutilidad

y en la falta de fe,

un estado vegetativo o lasitud extrema,

en espera de la putrefacción

sin posibilidades de escapatoria.

 

Si en este momento se abrieran los cielos,

y de las inexistentes nubes

cayera una densa descarga,

la lluvia sería agua destilada

que ni siquiera podría sanar las pústulas.

 

Sigo oyendo sin escuchar, y la atrofia

me envuelve, como mole opaca y desconocida.

11 junio 2022

REALIDAD Y DESEO

 


 

Aunque arríes la vela

de mi intrépido barco de papel

y la mar sea tan solo viscosidad insatisfecha.

 

Aunque las olas sean tan solo ralladuras blancas

como nata que acaba por licuarse

en el difumino de tu abismo.

 

Aunque mi agitación sea tan solo el temblor

de un intrépido ángel caído

que se desploma como sueño roto.

 

Aunque mi afán por alcanzar la levedad de un sueño

sea tenazmente interrumpido

por el insomnio de una noche de tormenta.

 

Aunque mi yo enamorado

no haga pie en el piélago

de tu mar en calma…

 

Te seguiré “donde habite el olvido”.

10 junio 2022

EL ÚLTIMO RESPLANDOR



Se había ocultado el último resplandor,

el incendio del día acabó difuminado

y el sofoco de la playa bostezaba aires nuevos,

acabada la algarabía de los últimos bañistas.

La mar no tenía sueño

y repetía su melodía monocorde incesantemente,

como la nana de la abuela, que uno recuerda

para siempre como el mayor de los tesoros.

En el rebalaje, donde las olas se rompen

y se hacen polvo de estrellas y chantillí,

tres cañas enhiestas al socaire de la fortuna

y un pescador haciendo guardia.

Desde algún punto cercano, no visible,

voces insomnes discutiendo vaguedades,

porfías aplazadas que no encuentran nunca

la paz y el sosiego de reconocer lo obvio.

La mar no se apartaba de su partitura

y aquella salmodia yodada

tapaba todos los poros de mi entendimiento.

Recostado y abrigado con la toalla,

que antes había usado de alfombra,

me dejé llevar por el recuerdo

de unos versos de Constantino Kavafis

y me enrolé en su aventura para siempre:

y ahora vino

a permanecer en este poema.”

 

09 junio 2022

MUNDO HELÉNICO

 


 

Hasta llegar al Instituto,

el mundo era lo desconocido e inabarcable,

aquello que quedaba lejos de los Pirineos

y también del mar.

Pero uno va ensanchando caminos

y descubre que conocer los ríos y sus afluentes

es equipaje para andar en zapatillas.

Desde entonces se acomoda en mi memoria

aquellas sesiones de diapositivas

y el gusto extremo de don Alfonso

hablándonos de basas, fustes y capiteles,

de órdenes, cornisas, metopas y volutas,

de frisos y gárgolas, de arquitrabes y simas;

también de Esparta y Troya, de Rodas y Lesbos,

de Salamina y el Peloponeso.

De Atenas. El Partenón. El conocimiento…

Mi escaso saber me llevó a trabajar temprano

y a seguir soñando en Ítaca, a fabular como Esopo

y a elucubrar cómo escribir un teorema

que fijara mi nombre en la historia.

Se fue aplazando: cada demora un nuevo justificante,

una resignación mal digerida.

Y aquí sigo, a la espera de que,

si un día fuera posible,

mi mente y mi físico me lo permitan.

08 junio 2022

LA VIEJA ESTACIÓN

 


A Juan Martínez Iglesias, Aborojuan.

 

La vieja estación, con acentuación aguda,

con impronta y personalidad propia:

factor, taquillas, mozos, letrinas, guardagujas,

jefe de estación con gorra, banderín

y autoridad implícita y notoria.

Un gentío de ir y venir,

de agitación entre toques de silbato:

vendedores de últimos auxilios,

buscavidas, aguadores, quincalleros,

rifadores, y otro oficios sin nómina.

En el penúltimo silbato, las urgencias,

las ilusiones barajadas en búsqueda

y las tristes despedidas;

maletas preñadas de esperanza

en la incertidumbre de lo desconocido.

En cada ventanilla un adiós que se prolonga

hasta que desaparece el convoy

tras la curva cubierta de vapor

y estruendo ferrallista

que persiste tras desaparecer del panorama.

Se va apagando el eco;

todo queda enmudecido,

pero volverá a ser convulsión,

según lo establece el horario

de llegadas y salidas,

dentro de los márgenes de tolerancia.

La vieja estación,

un añorado nudo ferroviario

que vive para siempre en el recuerdo

maquillándose de actualidad.