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| Fotografía de Domingo Pozo Morón |
Apenas un murmullo…
Estoy sentado a la ribera
del río
y por Sevilla, el
Guadalquivir,
es apenas un murmullo,
un cuchicheo líquido
y anchuroso de plata bruñida
que se desplaza de forma
esquiva
derramándose hacia las marismas.
En
esa agua, toda la jovialidad
y el
brío de su primer tercio,
todo
el fragor de sus agitaciones
y
los sustratos de las tierras bañadas,
de
sus paisanos y sus angustias.
La
luz del día escapa hacia Ónuba
y
el murmullo sigue perceptible
al
caer la noche, aunque la plata es ahora
una
mancha oscura y sin brillo;
así
también las voces de la ciudad
adormecidas,
hipnóticas y latentes;
las
dudas, los celos y los recelos,
activos
en su manso discurrir
y
maliciando entresijos inquietantes
de
sospechas infundadas:
un
murmullo vano de canto rodado
que
se propaga demoledor y destructivo.






