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19 julio 2018

UN PERRO LADRA AUSENCIAS





Un perro ladra ausencias
y un bebé llora las pesadillas
de la noche
ensartadas de silencios lúgubres.
En la madrugada,
todos los sonidos son lastimeros
y los goznes de las puertas
más chirriantes que durante el día.
Silencio.
Se ha callado el bebé
y también el perro.
En el silencio se magnifican
los miedos y se amodorra el reloj
haciendo los minutos elásticos.
El duermevela es la zarza
de frutos verdes e indigestos
con púas aceradas
que se clavan a lo largo del cuerpo.
La mañana, aun distante,
se hace esperar y el sueño espeso
se ha elevado como humo de cigarrillo
por el husillo de las pérdidas.

1 comentario:

  1. El llanto de un niño en la noche me desvela levemente pero no me irrita. Es algo que va con la condición humana, algo natural y comprensible; el ladrido persistente de un perro no me deja pegar ojo, me lleva al enfado y a acordarme de los parientes de más edad de sus dueños.
    Un abrazo, Paco.

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