En medio de la borrasca
de bulos y mentiras,
como epicentro de difamación,
opté por el silencio
y descubrí que la paz
es posible,
y también muy gratificante.
Entonces se iluminó
el camino recto que lleva al amor,
y se dibujó orillado
de malezas y malicias.
Allí, allí es
donde es fácil encontrarse
a uno mismo,
en un intimismo de paz.
Vuelvo luego de unos días en compañía, hay paz en mi hogar, el silencio es salud, un abrazo Francisco!
ResponderEliminarTe agradezco que entres en mi blog a leer y comentar. No sé qué sucede que me supera las tecnologías y no me siento capaz de corresponder. Mis hijos no usan esta herramienta y no sé quien podría ayudarme a ponerme al día.
EliminarUn abrazo muy afectuoso.
La paz también existe, pero hay que trabajársela.
ResponderEliminarTienes todita la razón, Tracy.
EliminarUn abrazo.