No es buen momento,
algunos tendidos están cortocircuitados,
fragmentan, acosan y arrinconan,
siendo opacidad en lugar de luz.
Cuando no arde el monte,
es un diluvio el que arrasa;
cuando todo fluye por sus cuencas,
alguien manipula las coordenadas
y publicita con la mentira,
hasta convertir lo virtuoso
de un paraíso o averno inexistente.
No me apetece responder con quejas
a las provocaciones, y hacer el juego
a quien lleva marcadas las cartas
y pretende usarme como instrumento.
Déjenme vivir en la ignorancia de mi simpleza,
en la parquedad de mi marginalidad:
no quiero ser cómplice o elemento manipulado,
el bobalicón que haga el juego oportuno
a quienes amañan con vilezas. ¡Déjenme!
Todo está muy complicado. No sé cómo vamos a desenredarnos de este lío.
ResponderEliminarUn abrazo.
Están consiguiendo que no pase de los titulares. Es una axfisia insoportable, Cayetano.
EliminarUn abrazo.
Aunque algunas veces no comente, sigo leyendo tus escritos.
ResponderEliminarUn abrazo.
Te agradezco que no cierres tu ventana.
EliminarUn abrazo.
Muy bien Francisco, podemos elegir qué ver, sabiendo lo que es y no es, un abrazo!
ResponderEliminarEso mismo es lo que intento, María Cristina.
EliminarUn abrazo.