Todos saben que en agosto, por
San Lorenzo, se produce una lluvia de estrellas. Los científicos hablan con
otras palabras, pero el pueblo llano sabe de sus tradiciones y no entra con
facilidad a pronunciar latines y nombres científicos. Braulio había oído en el
transistor la profecía de los mayas para el año 2012 y había quedado desvelado.
Se salió del cuarto, procurando no despertar a su esposa, echó una manta en el suelo
del patio y le dio en pensar si todo aquel universo encendido en la madrugada se
desplomara sobre su casa y sus tierras. Para Braulio, el fin del mundo es una
amenaza como lo fue el Tío del saco, ese mismo con el que él intimidó a su hijo
y con el que su hijo asusta a su nieto. De repente una brisa cálida le empujó a
desabrocharse la camisa por completo; al instante comenzó la lluvia de
estrellas de todos los veranos por agosto. Pero esa noche, para su sorpresa,
una de esas estrellas incendiadas no terminaba de desvanecerse y seguía cayendo
verticalmente sobre la tierra; se acercaba más y más y Braulio no sabía qué
hacer. Sintió una fuerte opresión en el pecho, como si le faltara el aire y
parecía que le estallaba la cabeza; al tratar de incorporarse, dio un traspié y
perdió el conocimiento. Braulio ahora camina con dificultad; se ayuda con un
bastón, arrastra el pie izquierdo y no puede manejar el brazo del mismo
costado; también la boca le ha quedado un tanto desvirtuada. Tuvo que estar algún día hospitalizado, de lo que nada recuerda ni quiere hablar. El está
esperanzado en que pase el año, no sea que el vaticinio maya tenga algo que ver
con la lluvia de estrellas especial del pasado agosto, pero todo ello, taciturno, sin querer volver
sobre el tema.
¡¡Anda!! hemos coincidido en la entrada de hoy con la palabra "estrella"; aunque esté feo decirlo, las dos entradas nos han quedado bien bonitas.
ResponderEliminarUn abrazo.
Ayer nos pusimos de acuerdo un buen número de blogueros en escribir sobre el mismo tema y en ningún caso hemos sido coincidentes; hoy hemos coincidido tú y yo en el mismo motivo, pero por caminos diversos. Contemplar el universo sobre nuestras cabezas es siempre un motivo de reflexión.
EliminarUn abrazo
Mala suerte para Braulio la coincidencia con la lluvia de estrellas de San Lorenzo. Esperemos que el año próximo sea mejor para él, y no pero, como se nos vaticina. Feliz fin de semana, Francisco.
ResponderEliminarGracias, Paco. Tus comentarios siempre me son muy gratos.
EliminarUn abrazo
Curiosamente, esta mañana al despertarme me ha venido a la memoria la mañana de Enero en que mi padre sufrió una lluvia de estrellas como la de Braulio.
ResponderEliminarLo siento por tu padre, por ti y tus familiares. Todos estamos expuestos a un accidente cardiovascular o un ictus en cualquier momento; las secuelas, si acaso salimos de los primeros momentos, suele ser catastrófico.
EliminarUn abrazo
Mi padre aguantó solo cinco semanas con las secuelas y quizá fue mejor así para él.
EliminarQue no te quepa dudas. Tengo un amigo, en quien pensaba al escribir este texto, que lleva 15 años incapaz físicamente y con la mente casi siempre perdida en una nebulosa. No controla las funciones fisiológicas... Yo le pido a Dios cada día que se acuerde de él.
EliminarMi padre se fue deteriorando a causa de ellos fueron muchos los que soportó su cuerpo.
ResponderEliminarPaco, no entiendo o no quiero entender la frase si acaso salimos de los primeros momentos que pones en el comentario anterior.
Un abrazo.
Hablaba en plural mayestático. Mis dolencias ya las conoces y gracias a Dios no tienen nada en común con el caso del relato. Gracias a Dios gozo de una débil salud de hierro.
EliminarBesos
Hay lluvias y lluvias. Al que le toca le ha tocado. Nada de vaticinios mayas, la vida ya trae lo suyo ara cada uno.
ResponderEliminarBello post sin duda para hablar de este tema tan delicado.
Bss y buen sábado
Yo tampoco creo en esos presagios, Katy. Lo que me interesaba destacar es la situación de la inquietud en algunas personas por ese futuro incierto y por encima de todo sobre la salud.
EliminarBesos
Paco, yo creo que no fue a causa del vaticinio de los mayas, sino de desabrocharse la camisa por la noche, aunque fuera agosto. Hay que tener mucho cuidado con eso. Hace un par de años publiqué una entrada en plan un tanto humorístico sobre las perseidas. Un abrazo desde mi mejana
ResponderEliminarGracias por ponerle unas gotas de humor, Felipe. Lo que quise pintar es el sofoco de una persona que está a punto de padecer una subida de tensión arterial.
EliminarUn abrazo
Un tema difícil que casi todos hemos vivido en primera persona en alguien cercano.
ResponderEliminarYo, en contra a los Mayas, prefiero creer que la lluvia de San Lorenzo es una bendición de luz que el universo nos regala cada año. Algo tan bonito no puede ser malo ¿no crees?
Un beso
Estoy contigo, Añil: no creo en ese tipo de anuncios apocalípticos y me parece un espectáculo el fenómeno celeste de las noches de verano en torno a la fiesta de san Lorenzo.
EliminarBesos
Me temo que hoy estoy muy espesa y no acabo de enterarme por más que leo y releo post y comentarios. ¿Qué tienen que ver la lluvia de estrellas de agosto con las premoniciones mayas con la muerte y con Braulio?
ResponderEliminarSaludos.
No sé si sabré explicarte, Elena, porque ya lo he hecho y no lo debí hacer bien cuando no lo has entendido. Braulio padeció un ictus una noche de verano cuando es usual que haya lluvia de estrellas, del que ha quedado vivo pero con una hemiplejia; coincidente con ese momento, ha oído en la radio los vaticinios del fin de mundo, según los mayas, para este año. Tanto la lluvia de estrellas como los presagios maya son paralelos a la historia de Braulio y no inciden en su accidente de salud, sólo acompañan.
EliminarBesos
pobrecito Braulio, pensar que hay mucha gente que como él siente que este vaticinio maya va a ser cruel y despiadado
ResponderEliminary aqui me detengo a echarles un poco de culpa a los periodistas que han desvirtuado lo de la profecia segun su propio beneficio(??) haciendo creer al despistado que la tierra se va a acabar este diciembre
en fin, muy buena historia, como siempre
besos
Gracias, Laura. Como acabo de decir a Elena, lo que le sucede a Braulio no tiene nada que ver con su problema de salud.
EliminarBesos
desconocía lo del ictus y la lluvia de estrellas, y te doy la razón en eso de no volver a explicar la historia, que cada cual interprete mucho o poco pero desde lo personal
Eliminarbesos
Todas las culturas tienen sus tradiciones...de ellas me quedo con lo bonito, con lo que me hace sonreir... el futuro... ¿quién lo sabe? pero sí es cierto que si veo una fugaz... pido un deseo... por si las moscas!!!! besos mil primo.
ResponderEliminarEl firmamento es un espectáculo siempre, lo que sucede es que la contaminación lumínica y otras veces las nubes no nos dejan ver esa infinitud tan bella en movimiento.
EliminarBesos
Cada uno tiene su apocalipsis particular.
ResponderEliminarNo le digas a los que han perdido su casa que se puede acabar el mundo en 2012. Ellos ya lo sufrieron.
Un saludo.
Sin duda que un desahucio debe ser una especie de enfermedad muy grave. Conozco algunos casos desde cerca y es un drama terrorífico.
EliminarUn abrazo
Baulio bien pudiera haber sido la inspiración para Goszinni y Uderzo a la hora de crear a Abraracúrcix, el jefe del pueblo galo. Nadie está libre de que el cielo caiga sobre nuestras cabezas.
ResponderEliminarSaludos
Pues sí que es cierto que pudiera serlo. Los personajes están ahí, numerosos, casi innumerables como las estrellas, pero cada quién maneja los hilos que cree oportuno. Gracias, Carmen.
EliminarBesos
No creo en los presagios Mayas, tampoco en ningún vaticinio apocaliptico. Creo que todos tenemos el destino marcado y solo desearia que en caso de tener que sufrir algún ataque fuera contemplando una lluvia de estrellas sean del santo que sean, me da igual.
ResponderEliminarAunque lo parezca, no me olvido de ti Paco. Sabes que estoy muy liada ultimamente, espero sepas disculparme.
Un fuerte y calido abrazo
Yo tampoco creo en supercherías, Nerim. No sé hasta qué punto está todo predestinado o nosotros podemos modificar algo con nuestra libertad. Más bien creo lo segundo. La lluvia de estrellas no pertenece a santo alguno, sino que es algo que se produce cada año del 10 al 13 de agosto y la festividad de san Lorenzo es precisamente el día 10, por lo que recibe ese nombre.
EliminarSé que no me olvidas, como yo a ti tampoco, pero cuando tardas te echo de menos.
Besos
Pues con lo bonita que es la lluvia de estrellas, da pena que Braulio no pudiera gozarla. Ojalá mejore cada día.
ResponderEliminarBesos
Y el problema para Braulio no fue sólo perderse el espectáculo estelar, sino que se quedó con una merma física muy considerable. Gracias, Candi.
EliminarBesos
Ay monsieur, las cosas están tomando un cariz que las profecías mayas van a ser suaves comparadas con lo que nos espera.
ResponderEliminarAl menos no nos podrán quitar las lluvias de estrellas :)
Buenas noches
Bisous
Tenéis toda la razón, Madame. Las vicisitudes que estamos viviendo son más duras que dormirnos para siempre. Ya veremos, Madame, si con tanto recorte el próximo agosto hay lluvia de estrellas o un simple chaparrón.
EliminarBisous
Hola, Francisco:
ResponderEliminarUn fenómeno tal es para disfrutarlo, no para morirnos del susto, pero de todo se ve en este mundo... Lástima por Braulio.
Un abrazo.
El miedo de Braulio no era a la lluvia de estrella, fenómeno que conocía bien, sino al cataclismo anunciado; claro que a él le vino de alguna forma sin que terminara con su vida.
EliminarUn abrazo