Mi lista de blogs

11 abril 2025

FUNCIONES VITALES

 




Y tras la agitación, llegó la calma.

Un perro ladra preguntas a la noche

y el viento responde con una ráfaga

anodina como acertijo fallido.

El silencio es ahora más profundo,

tan solo mi pensamiento

le da la réplica y acaba

por convencerme a mi mismo.

Un latido en mi garganta

se hace cómplice y asume

el tránsito de la vida

sin hacer aspavientos.

En los momentos de reposo,

las constantes orgánicas siguen de guardia

y es consciente

de como la vida se aletarga

sin dejar de cumplir

cada una de sus funciones vitales.

10 abril 2025

CIERRO LOS OJOS

 




Cierro los ojos y veo pasar a la inversa

las hojas del viejo calendario:

Ojén de blanca cal con azulete,

blancor inmaculado

y verillas pronunciadas y pulcras.


En el pollete, una pareja hace proyectos

o quizás cuentan las estrellas.

¡Qué difícil es penetrar el alma

de una pareja joven que se mira con pasión!


El cielo luce azul, sin mácula,

y el sol anuncia con un guiño

que está pronto a ocultarse

tras los picos, por encima del Pechillo.


En el bar del Portero se desgañita

el altavoz por fandangos o malagueña,

y los Chorros lloran de incesante emoción,

en connivencia con los parroquianos.


¡Qué extraño es saberse vivo

entre esa larga nómina de ojenetos

que ya solo son memoria!


La Alberca es un recuerdo,

las acequias son un recuerdo;

los molinos son muelas de museo,

el cine es un onírico recuerdo,

el Tiesto es un amado recuerdo…


Amanece y la Generala pasa en silencio,

en el horno vuelve a arder la retama

y por las calles alguien vocea:

¡Hinojos, huevos, espárragos trigueros!


El tiempo es un incendio voraz

y la memoria, apenas una esquela,

un guiño con los ojos cerrados.

09 abril 2025

LA INOCENCIA

 




Entre la tarde de tonos pálidos

y la noche con rumores de alerta,

la mirada inocente que se enturbia

y hasta se solivianta por casi todo.


La inocencia es dócil al engaño,

pero también tiene los brazos apaisados

para recibir estrechamente todas las novedades,

capaz de hacerse un chal o un tocado

y convertir en festiva cualquier ocasión.


La inocencia, mientras se mantiene

en su talla, todavía no adulta,

cierto que ocasiona algunas sorpresas,

pero muy especialmente, regalos ostentosos.

08 abril 2025

SOLO A SOLAS

 




Es la hora de la concurrencia,

el teléfono, con su afonía, guarda silencio,

la mesa se ha acomodado

a comensal único

y nunca llega la sorpresa;

la tele, puro plomo en sus anuncios,

va por libre y habla de todo

y de nada de lo que me interesa;

como los visillos, oculta otras realidades.

Lo bueno es que tampoco ella

espera de mí respuesta alguna

y acaba siendo el eco de los montes.

Otra vez es de noche

y no ha pasado nada.

Las horas en blanco no cuentan

o son de muy escaso valor.

El día es fugaz, pero la noche es infinita

como una caída al vacío.

Cenar sin hambre es como amar sin pasión,

o aún peor, manipularlo en soledad.

En el patio quedan los ecos de la tarde

y la memoria de un compartir obsoleto

que no ha de volver a tomar carta de naturaleza.

En mi mente una idea machacona:

que por mí no quede.

07 abril 2025

MÚSICA DEL CORAZÓN

 




El corazón es un redoble musical,

un intimismo sanguinolento

que jamás se muestra fuera de contexto;

un juego de válvulas en el que suena

la alegre melodía de la vida,

de manera incesante y sin partituras.


Es un carrusel de feria,

con sus corceles enjaezados,

sus servidores uniformados

en formación constante de revista,

con el encargo poco lucido

de hacer lo esencial y oculto,

lo vital y esforzado de toda trastienda,

el papel fajado en el esfuerzo,

cuya música nunca es aplaudida

y solo es valorada en la ausencia.


Al trajín de esa musicalidad uniforme

solo se le echa a ver cuando falla,

cuando se acelera o por el contrario

cuando bosteza y se intuye somnoliento.


Un continuo, una secuencia que se repite

con la exigencia de no parar nunca,

para que así la vida tenga continuidad

y no un fallo que desencadene el silencio.

06 abril 2025

DESDE LA VENTANILLA

 




Desde la ventanilla del tren

se deforma lo cercano,

se arremolina lo inmediato

y al poco desaparece

allá por las alturas,

como esfumado por un tahúr.

Lo remoto en cambio

se mueve muy lentamente,

pero sin llegar a girar,

y manteniendo cierto hieratismo,

como dudando si unirse o no al convoy

y acaba haciendo mutis en un escorzo

como el resto del paisaje.

Por la ventanilla también se esfuman

la atención debida y algún que otro quebranto

que ha sido aplazado por el tránsito

hacia el destino de cada quien,

el gobierno de cada uno,

el sosiego múltiple de cada pasajero.

Desde la ventanilla todo es fugaz,

pero mirando al pasillo

y a las inquietudes que originaron el viaje,

cada marcha tiene su itinerario

y también su meditación,

a veces lenta como una fermentación

eternamente inacabada.

Como en el cine,

la ventanilla es el espejo deformado

de esa otra realidad

que nos queda al otro lado

de nuestra vida, de nuestro ser y sentir.

05 abril 2025

EL ATRIO

 




Dos antiguas palmeras,

desiguales como un guiño enarbolado,

plantadas como escolta

en guardia permanente,

una mirada al cielo y otra al suelo,

filtro de la brisa que se entrelaza

y canta en consolidada melodía.

El viento, en ocasiones, las agita,

da un rodeo por la copa plumosa

y vuelve a salir ufanamente,

entre el griterío de un sin fin de pájaros.


Desde esa altura,

en vecindad con las campanas,

el reloj es una cantinela de bronce

que se repite en las horas en punto.

A escasos metros, música acuática,

constante, permanente, incesante,

como la sed insatisfecha:

cuatro surtidores que manan sin cesar

con transparencia incólume.


No tiene. En verdad no tiene atrio,

pero digamos que todo este entorno

es el preámbulo del templo,

donde la luz es más refulgente

al tiempo que también más serena.