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15 junio 2014

MAREA DE CORAZONES AGITADOS



Elena: “te reto a dedicar un poema a las virtudes del hombre.”

Como no es posible negar la vida
a un ser que respira, se mueve y se reproduce,
tampoco es viable negar al hombre
de sus muchas virtudes
cuando pone su ser y su hacer
al servicio de los demás.

Vivimos tiempos complejos,
posiblemente un cambio de era
provocado por un tsunami de egoísmo
que va a llevarnos a un lugar desconocido,
pero donde el hombre debe seguir siendo
el epicentro del amor,
el objeto y sujeto de las atenciones
y las delicadezas de sus semejantes.

Ahora más que nunca, y desde antiguo,
son un hervidero los corazones agitados
que laten, gozan y sufren junto al desvalido;
es cierto que lo malo es más sonoro,
que la bondad no es tan eufónica,
pero son legión los hombres y mujeres
que dan sus vidas por los demás en silencio,
desde el más profundo de los anonimatos:
el alivio de un gesto, el pan compartido,
el abrazo oportuno que abriga y abrocha
las almas desangeladas,
la experiencia de partir el pan y acompañar
las injusticias endémicas,
la mirada sonriente que no distingue
tonalidades de piel sino necesidad de amar
y participar en la humildad de lo escaso.

Como cada gota de agua se difumina en el océano,
en cada territorio, hacinado o disperso,
del mal llamado tercer mundo,
pero también en los nidos de pobreza
de las ciudades opulentas,
hay una turba silente de corazones agitados
que laten por transformar el mundo;
personas que entregan todo cuanto son,
dándose a sí mismos,
implicándose en el tormento ajeno
y haciendo del sacrificio virtud,
personas que en la nada encuentran su todo.

13 junio 2014

DOMEÑAR EL MAR



Domeñar el mar
es la quimera de un loca ensoñación  
uno de los graves desvaríos del hombre,
pero hasta los hilvana
en elucubraciones maquiavélicas;
no siendo dueño de sí mismo,
magina lo imposible y trata de
dominar, someter, estrujar y rendir
a la madre naturaleza
en sus más bravas expresiones.

No piensa sino que en subyugar
los fogosos ímpetus naturales,
encauzando lo imposible
con tal de reducir a lo creado
hasta hacerle doblar la rodilla,
agachar la cabeza
de ese principio o inercia creadora
que a cada una de sus criaturas
le dio el vigor y las fuerzas
para ser lo que son de por vida.

En la mente del hombre
—como un martilleo—
avasallar, vencer, domar, oprimir, esclavizar,
aprisionar, refrenar, conquistar, vejar...
Es cierto, que ha crecido la ciencia
como no hace tanto creerían inimaginable,
pero el hombre se olvida
de que el mar se sabe inscrito
en el Registro de la Propiedad
y cuando le parece saca una copia simple
y nos hace entrar por el aro
doblando la cerviz hasta humillarnos.

11 junio 2014

ORIGEN Y DESTINO



Primero fue el mar,
antes de que tuviera vida el hombre,
el mar ya contaba con el batir de olas
y con el revoltijo de vidas submarinas
que agitaban las aguas
en las profundidades
y respiraban por branquias
tal cual hoy. Desde entonces,
el pez grande se come al chico
a punto de sal, tal y como
se lo ofrece la misma naturaleza marina.

Antes del hombre,
también fue el cielo azul y luminoso
—durante el día—
y oscuro y profundo durante la noche,
pero con el tendido inalámbrico
de miríadas de estrellas
que permitían soñar otros mundos.

Antes del hombre,
las arenas de la playa eran doradas
y las olas frenaban su ímpetu
en el encuentro fogoso
aminorando el ímpulso hasta retroceder;
las gaviotas surcaban los cielos
y se tiraban en picado al agua
en busca del alimento
y la paz era el orden establecido en todo.

Por fin hizo Dios al hombre;
antes de quedar rendido por el esfuerzo
y tener que descansar, dijo:
mande en los peces del mar
y en las aves del cielo,
las bestias del campo...
—aunque existen motivos,
no consta de que se haya arrepentido—
y el hombre se apropió de todo cuanto existe.

Con su inteligencia, el hombre
talló las maderas y se hizo una barca
con la que salir a pescar
y retornaba a las playas doradas
a varar su barca y servirse de los peces.
Pero pasó el tiempo y el hombre evolucionó
y le dio un fin distinto a todo lo creado,
a todo cuando había recibido de origen,
y nacieron los destinos obtusos
y con ellos los especuladores,
e invadieron las arenas de las playas
y levantaron moles de ladrillo y cemento
y expulsaron a los pescadores
salvo a algún astuto que todavía
encuentra un refugio
donde no tener que varar su vida.

08 junio 2014

ODA A UNA DAMA DE BLANCO



Era un junco,
un tallo sutil
y frágil
enfundado en
holgado blanco
que se extiende
hasta el mismo suelo;
va ceñido
y entallado
con un cinturón rosa
que delinea
la figura,
una divisoria horizontal
entre dos hemisferios
de un mismo mar
albo, inmaculado,
en calma;
belleza en sí
en busca de belleza.
Un brazo recogido
y el otro desmayado
abrazando
la ola rosácea
del vaporoso chal;
la mirada perdida,
selectiva,
como eligiendo
los brotes más hermosos,
las amapolas
más tersas y frondosas
que acabarán
en el jarrón
—tal vez de porcelana—
y que no podrán reñir
con nuestra dama de blanco
en belleza y lozanía.

06 junio 2014

EL SOLDADO Y LA BAILARINA

Quienes me siguen desde hace tiempo, saben que sólo publico originales propios, pero hoy tengo un gozo especial en presentaros un cuento de mi hijo Carlos.



Érase una vez una ciudad. Y en esta ciudad había una casa. Y en la casa vivía una familia. Y la familia tenía dos niños: Andrey y Tatiana. Andrey era el hermano pequeño, 7 años, mientras que su hermana ya tenía 12.

Esas navidades recibieron una visita especial. Su tío Stepan vino de Moscú para pasar la víspera de Año Nuevo con ellos. Andrey adoraba las visitas de su tío, porque siempre le contaba muchas noticias e historias de la gran capital. El Tío Stepan trajo un extraño paquete consigo, pero Papá y Mamá rápidamente trataron de ocultarlo a los ávidos ojos de sus hijos.

Así pues, el último día del año, disfrutaron de una espléndida cena juntos. Al final de la cena Papá y Tío Stepan estaban tan contentos que incluso empezaron a cantar algunas canciones tradicionales. Probablemente el ardor de sus corazones se debía al fuego de la chimenea, el vodka y la compañía de los seres queridos.

Para Andrey y Tatiana la víspera de Año Nuevo concluyó con su Tío Stepan contando historias sobre la capital, sobre extraños y remotos países y guerras antiguas pero no olvidadas.  Cuando Andrey se quedó dormido cerca de la chimenea, Mamá decidió que ya era hora de que los niños se fuesen a dormir a sus dormitorios.

A la mañana siguiente, los niños se despertaron muy temprano, no en vano había estado esperando esa mañana durante mucho, mucho tiempo. Porque era el Día de Año Nuevo, y nuevos regalos les estarían esperando en el salón.

Y así era. Andrey fue el primero en despertarse y bajar de su dormitorio. En seguida vio un paquete con su nombre, y nervioso, arrancó a tiras el papel de regalo.

-       ¡¡Oh!! ¡Qué sorpresa! ¡Es fantástico! – exclamó.

Había recibido una caja con diez soldaditos de plomo, vestidos con uniformes de soldados del siglo XIX, y una caja de pinturas con muchos colores para colorearlos. E inmediatamente se puso a jugar con sus nuevos soldados.

Tatiana recibió un regalo diferente. Era una bonita caja de música, con la figura de una bailarina. En la caja sonaba una maravillosa melodía (“Oh, Tchaikovsky”, dijo Mamá) mientras la bailarina se movía alrededor de ella girando y levantando sus piernas graciosamente.



Tatiana estaba encantada. La cajita de música era preciosa, y además tenía un cajón secreto “donde puedes guardar tus propias joyas”, explicó Mamá.

Los niños no sabían (aunque Tatiana sospechaba algo) que la caja de música y los soldaditos de plomo habían llegado junto con su tío en ese misterioso paquete.

Andrey pasó todo el día jugando con sus nuevos juguetes. Le dio nombre a todos los soldados, y les presentó a su capitán. Porque Andrey ya tenía a su Capitán.


El juguete favorito de Andrey era, sin ninguna duda, el valiente soldado Igor Nevalyashkov. Había jugado con él desde que era un bebé. Igor Nevalyashkov, el valiente e invencible soldado que siempre se recuperaba de sus heridas. No importaba lo fuerte que le empujases, Igor siempre se volvía a levantar.

La noche llegó nuevamente, y después de un largo día Andrey se fue nuevamente a la cama, pero no antes de guardar cuidadosamente todos sus juguetes en el Baúl de los Juguetes, porque Mamá era bastante inflexible con ese tema.

Tatiana puso su nueva Caja de Música sobre el escritorio y también se fue a dormir.

Bien pasada la medianoche. Todo el mundo estaba durmiendo. De modo que nadie podía presenciar los extraños milagros que sucedían en el Baúl de los Juguetes.

Porque nuestros queridos Andrey y Tatiana no lo saben, como también lo ignoran la mayoría de los niños. Pero sus juguetes son mágicos. Y durante la noche, cuando nadie puede verlos, cobran vida.

Because our dears Andrey and Tatiana don’t know it, like most of children ignore. But their toys are magical. And during the night, when nobody can see them, they become alive.
Igor Nevalyashkov pasó revista a los nuevos reclutas.

-       Buenos chicos - pensó – Aquí tenemos una magnífica patrulla.

Pero de repente Igor fue distraído por un sonido extraño. Una música venía del escritorio de Tatiana. Y naturalmente, se acercó a ver qué pasaba. Pero no estaba preparado para ver lo que vio.

Moviéndose con la música, Igor vio la criatura más bella y maravillosa que había visto jamás en toda su larga vida (considerando la vida de un juguete).

En el escenario del teatro imitado en la decoración de la caja de música, como si fueran las tablas del mismo Teatro Bolshoi, una sola bailarina danzaba.

Estaba vestida por completo de blanco, blancas medias y un níveo tutú. Pelo negro intenso, peinado en un moño, más oscuro que un carbón en una mina profunda y oscura. Una figura graciosa y delicada, finas piernas y estrecha cintura. Igor nunca podría haber imaginado que brazos y piernas pudiesen moverse con esa gracia, siempre bailando al ritmo de la música.

Su piel era incluso más delicada que la fina Porcelana Imperial de los Zares. Y una enigmática sonrisa estaba pintada en su rostro.


Igor no pudo articular palabra hasta que acabó la música. De hecho, estaba tan aturdido que no pudo pronunciar ni una sola palabra esa noche.

Pero a la noche siguiente volvió a la caja de música, a disfrutar nuevamente del espectáculo. Cuando terminó la música se atrevió a preguntar

-       ¿Cuál es tu nombre, dulce cisne blanco?

Ella rió, divertida, pero desapareció al cerrarse la tapa de la caja, como cuando se cierran las cortinas del teatro cuando acaba el ballet.

Desde ese momento, Igor no pudo pensar en otra cosa que en bello Cisne Blanco que veía bailar cada noche.

Los días pasaban, y Andrey seguía jugando con sus soldados, capitaneados por el valiente Igor. Pero, de repente, un día, cuando Andrey jugaba a reproducir una de esas batallas que su tío le había contado tantas veces, Igor Nevalyashkov cayó y no pudo levantarse solo.

-       ¿Qué te ocurre? ¡Igor, en pie! ¡Vamos! – dijo Andrey. – ¡Te necesitamos, estamos perdiendo la batalla!

Pero Igor no se levantó.

Andrey habló a su padre esa tarde, lloriqueando.

-       ¡Papá, no sé lo que le pasa a Igor! ¡No se levanta! ¡No lo entiendo!
-       Está bien, Andrey, déjame que le eche un vistazo…

Papá examinó el juguete concienzudamente, pero no pudo encontrar nada extraño o fuera de lo normal en él.

-       Andrey, no sé lo que pasa, pero ahora el juguete pierde el equilibrio y no se puede levantar. No sé por qué… Quizá hay algo roto por dentro.
-       ¡Pero no es justo! ¡Yo quiero que funcione como siempre!
-       Lo siento, hijo mío, pero estas cosas ocurren. Todos los días hay juguetes que se rompen. Pero no te preocupes, pueden sustituirse por otros nuevos. Y tienes un nuevo pelotón de soldados para tus juegos.

Y así sucedió que el viejo y valiente Igor Nevalyashkov, experimentado veterano de guerra, imbatido en mil batallas, perdió su equilibrio y no pudo levantarse solo de nuevo.

Como un buen soldado, había sido preparado para resistir. Gran barrigón y un centro de gravedad bajo. Sin cerebro, para obedecer todas las órdenes sin pensar, y sin corazón, para ser capaz de matar en un abrir y cerrar de ojos, sin remordimientos.

Pero cuando Igor empezó a albergar sentimientos sobre la bailarina, empezó a perder su equilibrio. Día tras día sus sentimientos crecían, y su corazón se hacía más pesado. Y esa fue la razón por la que un día no pudo volver a levantarse.

El viejo y valiente Igor Nevalyashkov, soldado, veterano de Guerra. Derrotado por el amor.


Carlos Espada   01/06/2014

04 junio 2014

ENSUEÑO



He soñado la aurora
acariciado por las blondas
de tus encajes festivos;
ahora la fiesta es menos ruidosa,
pero sigue siendo feriada
y jubilosa.

He soñado el chantilly
perfumado de las ondas de tu pelo
sobre el rebalaje
de mi playa sedienta
y las caricias del flujo y reflujo
acicalando mi integridad,
inundando mi estadio y mi estadía.

He soñado la vida
a la sombra de tu parra fecunda
de la que pendían
los frutos de tus delicias
y al despertar,
tú acariciabas mis manos
lubricando el reencuentro.

02 junio 2014

CONCERTINA PARA EL HAMBRE

La vida golpea a todos
con azotes de azar que nos desencuadernan;
llega el envés,
llega el viraje virulento
y se convierte en óxido
lo que antes era acero rutilante:
son hechos maltrechos,
deslucidos encajes del camino de la vida
y reveses de fortuna
que nos sacan de la senda
y nos orillan en la arista misma
con su pendular hacia la muerte.


Pero hay almas, al parecer blasfemas
o ignominiosamente olvidadas,
que viven en la clausura del olvido
como reductos negros del desprecio
en la esquilmada tierra aborigen
y condenados sin juicio ni cordura
al olvido de los hombre y los dioses.

Nos hemos atrincherado
en el reclamo de lo mío es mío
y lo tuyo vuestro
—siempre que no sea del interés general—
y alambramos el coto, y elevamos la cota,
con las debidas rendijas para los bienes
sin comunión con la negra y endémica
palidez del hambre.
¡Hambre, hombre, hambre!

¿En qué pérfida y arrogante cabeza
anida la exclusión de tu látigo fiero?:
concertinas para el hambre
no es música bailable, sino holocausto
indignante, flagelo, picadura de áspid,
inmoralidad, indigencia, indecencia, infamia.