27 febrero 2026

A MANOS LLENAS

 




Mis brazos, dos ramas de naranjo

que a tu paso se arquean e inclinan,

para saludarte con toda reverencia

y darte la más cordial bienvenida.


Mis manos, la ofrenda perfumada,

de blancor níveo y aroma de azahar,

que rinde pleitesía a tu pautado caminar

con aromática vaharada inconfundible.


Mis ojos, visores testigos de tu llegada,

admiración silente de tu belleza,

espía de tu airoso y atractiva delicadeza

por entre las sendas en las que me alojo.


Mi boca, la sed sempiterna y enloquecida,

que se mira en tus labios y se empobrece,

que se ofrece en plenitud a ser devorada,

y se deja arrebatar la vida a manos llenas.

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