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21 septiembre 2026

MIGAJAS

 




En cada gorrión, en cada astucia,

la picaresca de la supervivencia

como doctrina de conducta,

como versatilidad de usos y maneras

de alcanzar el sustento de cada día.


La dependencia del pan es filo embotado

que a veces ni corta, ni desmigaja,

ni tampoco es brisa que estimule;

pero la apetencia es esa necesidad

caracoleada más de una vez al día.


Como el gorrión, por entre la muchedumbre,

entre turistas y parroquianos del consumo,

por entre el sequedal de la inanición,

un ser sin nombre mirado con recelo,

y no con la sonrisa cómplice

del gorrión que busca migajas por el suelo


Hambre: una vida truncada e insatisfecha.



20 septiembre 2026

ESQUIRLAS DEL PASADO

 




Distanciamiento, una estancia extraña,

donde ahora se aloja la niña que fue

y se ha descosido por el camino

el dobladillo de todo su ajuar

y hasta es ausencia perenne

la mano de la que caminaba

con toda solvencia y aprovechamiento.


En sus ojos un sello traslúcido

con el que estampillar y confirmar

el visado que posa ante ella.


Desabrocha la sonrisa,

abre los brazos como al abrigo

de una dársena inesperada y segura

en la que balancearse y acunar

un pasado no tan distante,

del que le quedan dos potentes referencias:

el aroma a café y el subsiguiente requiebro

y una cascada de caramelos

como festivas sonrisas juveniles,

esquirlas de un distante pasado.

19 septiembre 2026

HÁGASE LA LUZ

 




No cierres nunca la puerta

a la esperanza,

ni siquiera la entornes

como se cierra un libro

al que deseas volver mañana.


Las incógnitas son las certificaciones

de todo lo que está más allá

de tu ámbito y desconoces las claves.


Deficiencias, dudas, incertidumbres,

mero desconocimiento que hablan

de la incapacidad para abarcar el orbe

y manejar los hijos

que están más allá de la escena.


Hazte receptivo, no te encapsules

en el invierno de tus límites

y acicálate para la dulce espera,

de donde nacerá el mañana.

18 septiembre 2026

AQUELLOS VEINTE AÑOS

 




Aquellos veinte años

fueron la cima de una larga escalada,

que empezaron arropado en pañales

y acabaron a la espera de recibir

el uniforme de soldado,

allá donde el destino lo viese oportuno.


Una subida interminable y cansina

con la meta de ser hombre,

para constatar que la ascensión

es constante tentativa que nunca culmina.


Años, metas volantes que optan al olvido,

que no se colman en sí mismas

y cuya luz, nos hace ver la ceguera

que a esas alturas siguen siendo

el oscuro panorama que persiste.


Aquellos veinte años y estos cuádruples,

para seguir sumido en la ignorancia.

17 septiembre 2026

ESTABAS

 




Estabas en todo instante,

pero era yo quien vivía ausente;

ni tu eclipse ni la falta de luz,

sino la cerrazón de mi ceguera

desorientada por algún destello

que me hizo equivocar el camino.


Tu pálpito fue siempre una constante,

siempre fuiste la convergencia del cenit,

la aclamación radiante de la luz,

la constante en la que dejarse llevar

al pairo de los acontecimientos.


Estabas y lo sigue estando,

no es algo ocasional,

ni un refugio al que volver,

sino la estancia placentera

donde hilvanar la vida, de por vida.


16 septiembre 2026

EN TIEMPO Y FORMA

 




Salvo la muerte,

como punto final,

ignoro mi destino inmediato.

Mi presente solo guarda similitud aparente

con aquello que fui,

pero cuesta abajo y sin frenos

hacia un qué se yo

del que todo lo ignoro.


Esta sociedad no deja de proyectar,

pero ni se cual es su fin,

ni cómo barajan las cartas de los mayores

que venga a dar perfil a mi figura.


A futuro todos somos aves de paso

y hasta las huellas serán borradas

o ignoradas por los que vienen detrás;

el cuerpo se desactivará

y acabará en huesos o cenizas,

mas confío en que el espíritu

pueda dar testimonio de mí

en tiempo y forma.

15 septiembre 2026

ENTRE LO UNO Y LO OTRO

 




Entre Lo uno y lo otro,

entre lo claro y lo oscuro,

una secuencia de puntos suspensivos;

entre lo dulce y lo amargo,

un abanico de sabores satisfactorios;

así también con los aromas,

con el tacto, con la discreción

y con su repelente contrario.


Entre el listillo y el tontorrón,

una masa anónima

que se mueve por el centro de la calzada

sin llegar a la exquisitez,

pero tampoco a la estridencia.


Entre el enquijotado y el risitas,

un sentido del humor dúctil,

capaz de interaccionarse con todos

y entender y aceptar que la sociedad

somos varillas abiertas y o cerradas

de un mismo abanico.