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15 febrero 2014

CORRIENTES

Es corriente;
es muy corriente
que entre un virus
y el ordenador  se desordene.

Es corriente;
es muy corriente
que la gente sea corriente;
yo mismo soy...
pues eso, corriente, muy corriente.

Ella no;
ella no es corriente,
es correntina, eso sí,
y se abriga al cuello
con la bufanda líquida del Paraná,
a tan solo dos cuadras
de la plaza Juan de Vera.


Tengo el ordenador desordenado
—ya lo he dicho—
por eso, he puesto mi música
dentro de una botella,
con la esperanza de que llegue a sus manos
una de estas tardes veraniegas,
cuando pasee la avenida Costanera
y saque de sus aguas
la zampoña
de este cántico que no puede ser grito
por mor de una diafonía,
pero con la esperanza
de que le acurruque el alma.

13 febrero 2014

DIAFONÍA

¿Quién lo hubiera imaginado?
Me regaló su voz  
múltiples veces
escanciando uno de mis poemas
con ese buqué de arcilla y canela,
y el recuerdo a roble americano
de un gran reserva
condensado en su memoria.

Su metal era brillante,
límpido
como una ráfaga aurea
que destella espiritualidad;
mis palabras, al ser vocalizadas por él
tomaban resonancias
radiofónicas
y me sentí en deuda para siempre.


Pasaron los años y aquella voz angelical,
a la par que madura
—castigada de esfuerzos—
mutó el tornasol radiante
por el tintineo de una vela cansina
que se ensimisma en los devaneos
de sus estertores por dormir
para siempre:
diafonía le llamó el logopeda.

Ahora lee en silencio
y masculla un rumor átono,
ininteligible,
con la pausa de quien saborea
miel en los labios
y llora en silencio
cuando la emoción le anega el alma.

11 febrero 2014

LA NOCHE

Cuando la luz disipa los contornos,
cuando curvas y rectas
han encontrado un mismo punto de fuga;
cuando el termómetro
le lleva la contraria al medio día
y baja o se templa,
según la estación.


Cuando los temores se hacen esdrújulos
y los sonidos de la mar
o del bosque
marcan tildes agudas
como silbos de nereidas;
cuando la percepción de la vista
es mole amorfa y pesada
como fardos de estiba;
entonces, con luz extraviada,
se acentúan las dudas
y los temores se hacen cuerdas de violín
prestas al grito.

Es hora de balance,
de examen de conciencia,
de analizar los miedos
antes de rendir la voluntad
en brazos del sueño;
en el horizonte,
la estela de la luna
es una promesa salpicadas de inquietudes,
y en el barbecho de las respuestas
la sola manta de la soledad
con la que abrigarnos.

09 febrero 2014

AMANECER

 Por entre las ramas y los troncos,
como filtro irrefrenable,
como cuchillo que saja
una abertura de luz
—que es esperanza—
por el entramado nocturno
de la oscuridad
que deshiela el desamparo.


Como ascua iluminada
que llena de esperanza
la derrota del día anterior,
no vengativa, sino reparadora;
así es,
así son esos primeros rayos
anunciando un nuevo amanecer,
una nueva oportunidad
para cantar a la vida
sus conquistas y sus fracasos:
la dicha de haber estado
para poder contarlo.

07 febrero 2014

DEL HABLA Y EL GÉNERO

Algunos niegan el valor machista de nuestro modo de hablar, pero es evidente que el lenguaje no resiste la prueba. No sabemos qué sucederá con el tiempo pero, desde antiguo y por el momento, damos valor distinto a las palabras según su género:



-Zorro: astuto, sagaz, listo.
-Zorra: alimaña, raposa, puta.

-Perro: el mejor amigo del hombre 
-Perra: vaga, puta.

-Aventurero: osado, valiente, arriesgado. 
-Aventurera: alocada, facilona.

-Ambicioso: triunfador, enérgico, con aspiraciones 
-Ambiciosa: pécora mala, insaciable.

-Cualquier: fulano, mengano, zutano.
-Cualquiera: indeseable, puta.

-Callejero: Mapa o guía urbana. 
-Callejera: Zascandil.

-Hombre de la vida: hombre de gran experiencia. 
-Mujer de la vida: prostituta. 

-Héroe: ídolo. 
-Heroína: droga 

-Sargento: suboficial del ejército. 
-Sargenta: marimandona. 

-Atrevido: osado, valiente. 
-Atrevida: insolente, maleducada. 

-Machista: varonil. 
-Feminista: lesbiana. 

En mi caso, me inspira mayor respeto la mujer pública que el hombre público, aunque reconozco que no todos son iguales, si bien bastante parecidos. 

04 febrero 2014

HIPOCRESÍA




El hipócrita traza todo un esquema mental con el que engañar al otro, pero antes o después acaba mostrándose a sí mismo.

La hipocresía es virtud torcida, como la prudencia y el recato hipocresía mal entendida.

El hipócrita termina creyéndose lo que aparenta y acaba por ser careta que ya no necesita ni gomas para sujetarse a las orejas.

Los portavoces políticos terminan por hacer virtud de la hipocresía y nos hacen comulgar con ruedas de molino.

El esfuerzo memorístico del hipócrita es tan ostensible como el del mentiroso, pero el primero no sólo se divierte, sino que trata de sacar provecho de ello.

El cómico representa un papel que no nos lleva a engaño; el hipócrita finge representar la verdad y la reviste de farsa.

Cuando la hipocresía es burda simulación, aparecen una serie de tics corporales que delata con gestos la urdimbre del títere.

El hipócrita compra con ofrendas y paga con promesas inverosímiles y absurdas.

No por mucha verborrea la hipocresía acaba en axioma.

A veces, el educado pasa por hipócrita por no desnudar en público a quien se arroga dotes que no le pertenecen; el hipócrita trata de desmerecer las virtudes ajenas.

02 febrero 2014

LA RECOLECTORA DE POMAS

Siento tu presencia,
tu solemne estampa,
tu huella mullida sobre el pasto
con la ternura de tus pies transparentes,
como cristal de sonido apagado
y traslúcido,
mientras te contemplo
en la plenitud de tu beldad,
disparando a la brisa
las saetas de Eros
de tus ojos melados.


La esbeltez de tu cuerpo,
las mangas semi y con volantes blancos,
el bermejo caracoleo de tu pelo
y el cesto de mimbre
sobre el cimbreo de tu cintura
y el desafío de espera de tu mirada,
son como un reto inaplazable
al que no puedo resistirme
aunque me llevara al Averno.

“Toma una poma”,
parece pronunciar,
el murmullo de tus labios sosegados
sobre la peana de la esbeltez de tu cuello,
donde no asoma una mueca vocálica,
pero sí el envite que sólo una dama
sabe articular guardando silencio.

Voy hacia ti;
tal vez a mi perdición,
pero tu pose me reclama
y el hambre y la sed de mis labios
no admiten dilación
ni están en condiciones
de templar arrebatos.

Por una poma,
el primer hombre;
por una poma,
tal vez la irremediable perdición
a la que me entrego.