Mi lista de blogs

07 octubre 2011

EL ENCUENTRO: CHELO DE LA TORRE

El acontecimiento había sido anunciado con alguna antelación; se produjo la llamada a la hora fijada y aplazamos el encuentro por aquello de las tareas familiares inaplazables: siete y cuarto en la terraza de Realito. La academia de baile desapareció como desapareció la Alameda flamenca de Pavón, la Niña de los Peines y Caracol, pero el espacio ha retenido el mismo nombre para uno de esos bares emblemáticos de la extinta laguna.


Yo buscaba unos ojos glaucos posiblemente velados de cierto misterio, pero fueron ellos los que me descubrieron a mí y mis andares característicos. Ambos íbamos acompañados de nuestros cónyuges, pero nos hemos fundido en un abrazo largamente deseado y franco. Sentí cómo me apretujaba y la sinceridad que había en el calor de ese corchete, entonces nos acordamos al tiempo de Nerim y la hicimos partícipe del calor que sin duda le habría apetecido. Chelo es una mirada clara y chispeante, una sonrisa apaisada y extendida como el movimiento continuo; ingeniosa, ocurrente, simpática, locuaz. Conoce mi blog como si con él hubiera preparado una tesis bloguera y sabe tanto de mí como yo mismo. Javier es más cauto y le cede su protagonismo dejándole a ella estar.

Hemos caminado del brazo, mientras nuestros respectivos nos seguían. Lo que dijiste, lo que comentaste, lo que hay detrás de tal o cual, la búsqueda de seguidores de aquellos insaciables que se afanan en cantidad aunque carezcan de calidad, la primería lectora de Elena, la situación familiar de Edurne, los celos de Nerim por el momento presente, el díscolo de…   Tu familia, la mía, nuestros hijos, los nietos. A veces pide, otras recomienda y también exige: “en la foto estás más serio y más mayor; tienes que hacerte otra con un polito, nada de traje”. Se lo he prometido y habré de cumplirlo. En la despedida, de nuevo Nerim entre ambos y la segura emoción que sentiría de que el encuentro hubiera sido a tres bandas. Mientras nos acercamos Chelo y yo veo que Javier y Pepita se abrazan; nos cruzamos promesas y el último abrazo, ese del que aún guardo el rescoldo.

06 octubre 2011

COMENTARIOS

Hoy dejo, lector, algunos de los comentarios hechos por mí en distintos blogs amigos. Leyéndolos pudieran parecer una página arrancada de un libro de autoayuda, pero son sólo algunas ocurrencias sin importancia.


La mirada es previa al habla y certifica la verdad de lo que pronuncian los labios.

Sólo la libertad garantiza el billete de vuelta. 

El rencor y el odio sólo hace daño a quien lo atesora y padece: el otro ni se entera.

La música no tiene idioma ni fronteras, entre sus escalas lleva impreso el visado de universalidad.

La sabiduría no es flor de un día, sino el cúmulo de muchas experiencias.

Pon la meta en lo imposible; te quedarás cerca de lo sublime.

El naufragio es la sima por la que se precipitan los sueños.

Los museos son hojas muertas de la historia viva.

La muerte, como paso definitivo y sin regreso, pone en valor a la vida.

Sin sensibilidad nos acercamos al animal que llevamos dentro.

Algunos sintonizamos tu música para sentirnos cerca de ti.

No hay distancias insalvables; sólo las que nos acomoda.

Sólo se aprende de lo que se desconoce; lo sabido nos envuelve como una nebulosa.

Aparta de tu corazón el odio y el espacio será ocupada por la complacencia y el amor.

El prejuicio sólo daña a quien lo formula.

Somos presas de los afectos, por eso también furtivos de ser reconocidos y valorados. Ser reconocidos y valorados es depender de otros; luego difícilmente nos permitirá alcanzar la autonomía.

Lo único que verdaderamente posees es aquello que no puedes legar en testamento.

Podemos posponer todas las citas, dar plantón o llegar tarde por sistema, pero seremos escrupulosamente puntuales cuando nos cite la muerte.

05 octubre 2011

EL RELOJ DE OJÉN

Sevilla me ha recibido con la calidez de un abrazo que se resiste a abandonar el verano, en cambio en Ojén refrescan las noches y hasta no es suficiente la manga corta para seguir conversando con los amigos en los veladores. Hacía casi cinco años que no dormía en el pueblo, y varios meses que no disfrutaba la placidez de la brisa fresca de la noche y su relente.


En Ojén está mi pasado y me hago presente cuando mis paisanos me reconocen y acogen. En estos días se engalana para las fiestas patronales del 9 al 12 de octubre. Lamento no pasar allí esos días, en especial la noche de la víspera, cuando se pronuncia el pregón y se corona a la reina y sus damas de honor. El primer día, la festividad de san Dionisio Aeropagita  -el converso del Aerópago ante la predicación de san Pablo, el apóstol de los gentiles- es el que más me atrae y lamento perdermelo: la ofrenda de flores y la misa, la banda a todo sonar, las mujeres engalanadas de volantes y gracia, la procesión por las calles del pueblo; luego las danzas en su honor y el baile en la plaza hasta la madrugada. Mis paisanos fueron tan gentiles conmigo que me nombraron pregonero el año 1993. No fui brillante, ni aclamado como lo sería después mi hermano, pero recibí el reconocimiento popular con la misma generosidad que suelen brindarme en cada visita.

Estos dos días no han sido tan ruidosos, pero sí entrañables por demás. Desde que falleció mi madre no había vuelto a dormir en Ojén acunado por el murmullo de la plaza y el canto incesante de los pajarillos encopetados en las palmeras que flanquean la puerta principal de la iglesia. Cama cómoda, pero extraña y el reloj de la iglesia acompañando la vigilia con el toque de las horas con sus repeticiones, y las medias de sólo una campanada. Allí está mi infancia, a escasos metros de la plaza, en la vivencia de estos días de acompañamiento fraternal.

04 octubre 2011

IL POVERELLO D'ASSISI

Hijo de un próspero comerciante de telas, después de una vida disipada, renunció a sus bienes para hacer vida el Evangelio de Jesús. San Francisco de Asís cautivó a sus contemporáneos con la pobreza, el amor a la naturaleza, la castidad y la obediencia. Llegó a ser conocido como Il Poverello d’Assisi, el Pobrecito de Asís, entregado con pasión a Cristo crucificado.


El santo de los humildes escribió la siguiente oración:


Señor, hazme un instrumento de tu paz.
Donde haya odio, siembre yo amor;
donde haya injuria, perdón;
donde haya duda, fe;
donde haya tristeza, alegría;
donde haya desaliento, esperanza;
donde haya sombras, luz.

¡Oh, Divino Maestro!
Que no busque ser consolado sino consolar;
que no busque ser amado sino amar;
que no busque ser comprendido sino comprender;
porque dando es como recibimos;
perdonando es como Tú nos perdonas;
y muriendo en Ti, es como nacemos a la vida eterna.


Aunque soy creyente y me gustaría tener algo de su generosidad, San Francisco de Asís y yo sólo tenemos en común el nombre, lo que quiere decir que es la ocasión propicia para felicitarme hoy que es mi santo. Gracias anticipadas.

03 octubre 2011

JOHANN SEBASTIAN BACH

Hoy me encuentro en Málaga dando compañía a mi hermana Isabel, pero no he querido faltar a la cita y os dejo con uno de los mejores músicos de la historia. Aparte del órgano y del clavecín, también tocaba el violín y la viola de gamba, y es el gran compositor de la música barroca. Había quedado huérfano de padre y madre a los nueve años. A los quince abandonó el hogar de su hermano mayor para lanzarse solo por los caminos de Alemania. Llegó a ser el genio creador de la música barroca, uno de los indiscutibles músicos de la historia. Os dejo con el "Concierto de Brandenburgo núm 2, Allegro Concerto Grosso".



02 octubre 2011

Miguel de la Luz

Ayer ha sido un día especialísimo, un día de cosechas en el que he recibido muchos agasajos. Mis amigas Chelo y Nerim me sorprendieron con una entrada en su blog Leo y comento en el que hablan y ponderan a este otro blog mío, a mi trayectoria, a la variedad de lo que aquí presento, a mi talante. Al mismo se han sumado jugosos comentarios que agradezco en el alma.

Por otro lado, mi marbellero primo Paco Machuca me ha hecho entrega de una vieja reliquia que debe tener unos 40 años. Su abuelo, mi tío abuelo Miguel, falleció cuando yo estaba en Madrid y no pude acompañarle en la despedida. Ahora, al cabo de los años, como se heredan las viejas fotografías, ha encontrado la carta que escribí con ese motivo y que guardaba celosamente una de sus tía, la cual reproduzco, en homenaje a mi tío abuelo Miguel, a quien admiré y quise mucho, a quien sigo admirando y queriendo. Gracias, Paco, por este documento del que no tenía copia ni abrigaba esperanza alguna de recuperar.

Miguel, hermano de mi abuela Isabel, había sido hasta su jubilación el encargado de la central eléctrica en Ojén, de ahí el apodo. Hombre polifacético e intelegentísimo, hombre de mil oficios, capaz de resolver cualquier situación. Hombre sabio de experiencias muy ricas y con recursos y soluciones para todo. Tras la jubilación pasó a vivir a Marbella y me acogió en su casa, que era la de su hija Catalina, para que yo pudiera asistir cada día al instituto. Mi gratitud eterna y mi cariño infinito.


Los primeros tañidos
de las campanas del dolor
entraron en mi resonancia
cuando tu, con los pies por delante,
masa inerte,
emprendía el camino sin retorno.
¡Ay cómo me hubiera gustado acompañarte!
Viejo tío, abuelo, amigo,
admirado artesano.
¡Cómo recuerdo ahora...!
Recuerdos tu manos de alicates férreos,
dúctiles e ingeniosos;
tu vieja y entrañable filosofía,
tus sonoras “cojetadas”.
Vivo una infancia nuevamente.
y mis ojos inundados de dolor
y recuerdos,
me presentan un Vía Crucis
en nuestro entrañable pueblo,
donde tú eras la pieza vital.
Imprescindiblemente tú,
Ahora Cáliz.
¡Como me hubiera gustado acompañarte
sentir tu peso sobre mis hombros
camino del infinito,
estar presente en tu cortejo,
pero…!
Muchas veces había imaginado este momento:
…ya pasas, junto a la Aserradora,
ambos recordamos…
Al llegar a la Huerta de los Cristales,
antes de enfilar la cuesta,
una mirada nostálgica
al Mediterráneo,
ese mar nuestro
que tan buenos momentos de tu jubilación
te han proporcionado.
Recuerdo con cariño
tu faceta marinera:
revolucionario en la pesca del camarón.
Yo pronuncio tu último adiós a la mar,
la mar de tus recreos, jadeante hasta haber culminado la cuesta,
en la puerta de Paco el Cura.
¡Ay qué pena no haber estado
en este tu viaje!
Hoy todo son recuerdos,
y la marcha se ha quedado en eco,
el eco de mis sentimientos.
Te he visto cruzar el firmamento
camino de la Casa Celeste,
eras como una estrella viajera,
con la agilidad
de una descarga eléctrica
de la vieja línea que tanto recorrieras,
y el chisporreteo campanilleante
de tu piedra de amolar.
¡Ay como me hubiera gustado acompañarte!
Adiós viejo tío, abuelo, amigo.
Adiós viejo tío, abuelo.
Adiós viejo tío,
Adiós.

01 octubre 2011

ASIENTOS PARA MINUSVÁLIDOS

El autobús es un reducto de la sociedad sobre ruedas en medio de un vocerío perturbador. El conductor pone el aire acondicionado y los viajeros cierran o abren las ventanillas a capricho; de vez en cuando unas protestas seguidas de un conato de broca. Quedan las ventanillas cerradas y de inmediato se aprecia el confort de la temperatura. El vehículo tiene todas las modernidades, desde el lector de tarjetas monederos hasta dos monitores que emiten informaciones varias y consejos de salud entre sesiones de anuncios. Posiblemente el diseñador se quedara traspuesto cuando pensaba en los pasajeros más frágiles y colocó dos asientos elevados sobre las ruedas delanteras, lo que hace imposible el acceso a los minusválidos y muy difícil a los mayores, y otros dos en la plataforma, pero en sentido inverso al de la marcha. Es posible que piense que más fastidiados no pueden estar.


En uno de estos asientos viajaba un señor entrado en años. Sujetaba las muletas entre sus piernas y desplegaba ante sus destartaladas gafas el periódico gratuito que tomó del dispensador a la entrada. Debía estar ensimismado en la lectura, de lo que se deduce que no era ningún informe económico. Una nueva parada y gente que sube y baja, mientras él sigue absorto en la lectura o simplemente aislado del mundanal ruido. En eso que le toca el hombro una joven de menos de veinte años y le espeta: “¡Oiga, me puede usted dar el asiento, llevo muletas!”. El lector la mira sorprendido y le responde: “Sí, sí llevo muletas”. Y los viajeros del entorno le gritan a coro: “¡No ve que es una persona mayor y que también lleva muletas!” La joven se retiró, posiblemente azorada, y se encaramó a uno de esos asientos elevados sobre las ruedas delanteras, sin grandes inconvenientes, que también están destinados para personas mayores, embarazadas y minusválidos. ¡Ver para creer!