Tiempo y espacio,
dos conceptos para definir un encuentro,
una localización espacio temporal
colgada de los vuelos de un instante,
al que el chaleco de un segundo
le queda grande;
un visto y no visto que se transforma
para cambiar de inmediato
y asumir nuevos valores en otro guiño,
seguramente muy seductor.
Una danza, un columpio oscilante
que cambia su pose
continua y permanentemente,
que permite una visión multifuncional,
una dinámica que pone en relación
dos dimensiones
y nos muestra el camino de la relatividad:
sigo siendo el mismo que fui,
aunque mis facultades físicas
andan evolucionando.

Siempre nos quedan rasgos de lo que fuimos. Lo comprobamos cuando nos encontramos al cabo de los años con algún amigo de la infancia.
ResponderEliminarUn abrazo.