Ha vuelto,
después de un largo periodo,
donde la lluvia y el viento
medraron en las cavernas
de lo recóndito
y asumieron el rol de protagonistas,
ha vuelto.
Ha renovado su abono
el tendido de sol y ha vuelto
a relucir su hermosa sonrisa,
como cola infinita plena de desparpajo.
Han vuelto también los pájaros
dibujando arabescos de caprichos
bajo la carpa azul inmaculada,
y también las mariposas,
con sus vestidos de lunares rojos,
azules, amarillos y blancos,
y han llenado de sevillanía
el paseo matinal
y también el nostálgico atardecer.
¿Y tú? ¿Qué has hecho tú
de tu gesto húmedo y con verdina
a fuer de miedo y encierro?
Ha vuelto. Ha vuelto la luz
anegando las sombras,
aireando los barrotes domésticos
y desenterrando los miedos.
Ha vuelto a estamparse la sonrisa
como inequívoco sello de esperanza.














