Tal como no hay digestión sin alimentos, no existen pensamientos sin imágenes.
JEAN PAUL SARTRE
La imaginación, fundamentalmente, consiste en formar representaciones de objetos, cosas situaciones, afectos, sentimientos, etc. en ausencia de esos objetos o cosas materiales o abstractas. Y así de esta esclavitud nuestra a la memoria, al archivo de las imágenes que guardamos sin saber dónde, sin saber cómo, la imaginación actúa como fiel notario de todo cuanto creamos o expresamos en cualquier actividad del pensamiento.
Las imágenes pueden ser reales o falsas, y dependiendo de cuales barajemos llegaremos a lo verosímil, a lo que todos entienden como representación de una realidad, o bien pueden ser imágenes falsas o pasadas por el tamiz de la fantasía, lo que nos apartaría de lo que el común de las personas entiende por realismo. Pero todo acto imaginativo, sea del género que sea, se apoya en imágenes. Podemos inventar en base a la imagen captada o concebida previamente, ya que la imagen antecede siempre a la expresión. No escribimos, pintamos o inventamos desde el vacío, desde la nada, sino basándonos en las imágenes que barajamos. La capacidad o no de crear nuevas ideas, de inventar, está más en la facultad para crear o transformar imágenes fantásticas en nuestra mente.
No hay dos procesos creativos iguales, como no hay dos personas iguales, por mucho que se asemejen, pero suele ser común la capacidad de analizar, reciclar y organizar los archivos iconográficos de nuestra mente, sin la cual todo sería plana vacuidad.





