Esa presencia postergada,
esa espera interminable que se eterniza,
que siempre está por llegar;
ese verbo escurridizo como pompa de jabón
que solo ensarta en la rueda del futuro,
antes de cada actualización,
y que se enrosca como tornillo sin fin
alargando los plazos o renovándolos,
estirando las horas y los días
en calendario abierto
y con valerosa válvula de salida.
Tan solo cuando se adivina la meta,
es proximidad que se presiente,
conjugación que se intuye,
aunque todavía resulta impronunciable,
una fuga permanente hacia adelante.
Conseguir sueños, llegar a metas, la imagen muestra algunos, un abrazo Francisco!
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