Mientras que existas,
mientras que seas el objeto de mi mirada,
el espejo donde contemplar mi propia vida,
así como el refugio de mis miedos;
mientras encuentre mi eco en tus respuestas
y llenes cada uno de mis poros
con tu omnipresencia;
mientras que seas el contenido de mi continente
y la razón última de mi sinrazón…
Mientras
yo lea en tu mirada el sí
de aquellos alegres y juveniles días,
el boceto primigenio donde trazamos los cimientos
y bosquejamos la edificación pausada del día a día,
con la superación de los quebrantos
y la alegre melodía del pan y la sal;
mientras que seamos el uno para el otro
motivo para luchar con el día de hoy,
me sobrarán los motivos para seguir presente,
y para pensar en ti y por ti
por delante de mí mismo.

Me gusta eso de " la alegre melodía del pan y la sal". Muy bonito y tierno ( el pan de Alcalá o de Antequera).
ResponderEliminarAbrazos.
El pan nuestro de cada día, Cayetano, ese que sacia el hambre.
EliminarUn abrazo.
Un poema conmovedor del amor incondicional compartido, un abrazo Francisco!
ResponderEliminarTe confieso que a ella le ja gustado mucho, María Cristina.
EliminarUn abrazo.
Buen poema
ResponderEliminarMuchísimas gracias, Tracy.
EliminarUn abrazo.
Una preciosidad que alimenta el amor y la convivencia, Francisco...
ResponderEliminarMi abrazo agradecido por compartir.
Es mi compromiso con ella. Gracias por tus palabras.
EliminarUn abrazo.