Se asoma el rubicundo por el Este
y a unos alumbra y a otros distorsiona;
a los tallos nuevos los reviste de armonía
y a los que están mustios o en caída libre
apenas si les dedica una esquela:
la uniformidad es una disparidad asertiva
en el rincón oculto de los sentimientos.
No es el contenido, tampoco el continente,
es la percepción la que distribuye
cada varilla del abanico, con su brochazo de color,
y se hace sumando de un conjunto armónico:
a algunos les apetece su brisa rítmica
y otros la detestan:
la disparidad es una constante que nos acelera.

No hay comentarios:
Publicar un comentario