En la monotonía del día día,
en la vorágine de los desafueros,
en la sed adormecida de la espera,
ven a mi encuentro.
Antes de que la pena se te encalle,
o que la euforia rasgue tu ornamento,
y no sepas dar norte de tu júbilo,
ven a mi encuentro.
En los días opacos de tormenta,
en aquellos en los que sol es candela,
en la angustia soterrada y en el miedo,
ven a mi encuentro.
Antes o después, en todo momento;
en la risa que desdibuja tu maquillaje,
en la zozobra de tus sufrimientos,
ven a mi encuentro.
En los días de solaz y esparcimiento,
en los días festivos como laborales,
con necesidad o sin ella, en todo caso,
ven a mi encuentro.

Mitad amor, mitad consuelo.
ResponderEliminarFeliz día.