10 febrero 2026

HAGO MEMORIA

 




Hago memoria de los álamos

que me guiñan, al pasear la ribera,

con sus sonrisas blanquiverdes.


El agua me hace juegos visuales

y me crean la ilusión

de que regresan remontando,

con un arrepentimiento

sembrado de dudas y requiebros.


Pronto caerá la tarde

y yo caeré rendido. Caídas al fin,

oscuridad que esconde este tránsito

entre el aleteo de sombras

en la que se envuelve con desaliño.


Vuelven los estorninos

con la disciplina de una orquesta afinada

y la geometría alborotada de un caos

que para nada es riguroso.


Los tules morados,

otros muy ensombrecidos y rojizos

envuelven la seda de la tarde,

después que el sol se despeñara

más allá de la linde visual.

2 comentarios:

  1. Ya va echando uno en falta una naturaleza luminosa y apacible.
    Salud, Paco.

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    1. Es posible que ni tú ni yo lleguemos a adaptarnos, pero me temo que los nuestros tendrán que acostumbrarse a vivir en otro clima del que nosotros lo hemos hecho.
      Un abrazo.

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