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03 marzo 2014

ENTRE LO UNO Y LO OTRO

En la miga del pan se hace presente el ritmo con el que el aire meció las espigas de trigo desde abril a junio; en la corteza el esfuerzo del hombre desde la siembra a la mesa.

En las bodas y bautizos se confunden los fumadores con los incrédulos a las puertas de la iglesia; en el banquete se suman al conjunto los creyentes y entonces la confusión es absoluta. ¡A la caza del canapé!


La sabiduría reconoce a la ignorancia, pero la ignorancia no reconoce a la sabiduría ni a sí misma.

En las tertulias habla más el locuaz que el elocuente; quizás por eso terminan siendo la mayoría de ellas tan aburridas.

En los atardeceres bosteza el sol, le aparecen grandes ojeras rojizas y termina quedándose profundamente dormido hasta la mañana siguiente.

En los países desarrollados nos preocupamos por la dieta y la gastronomía; en el tercer mundo por el agua potable y por tener algo que llevarse a la boca. ¡Qué bien que se viaja en primera sin mirar para el vagón de cola!

En pleno auge del vocerío informativo, algunos gacetilleros usan los medios para mediatizar a los mediocres, sin tener en cuenta que los oyentes oyen, pero escuchan a quienes quieren, si es que les interesa.

En un golpe de suerte te puede tocar la lotería; mientras que una mala racha te puede llevar a la ruina. ¡Caprichos del azar!

Entre enamorados, uno sueña utopías y el otro se empeña en hacerlas realidad; luego pasa lo que pasa.

Debe ser bastante más difícil ensalzar que despellejar: de ahí la proliferación de tanta telebasura.

Es paradójico, ¿cómo puede ser un mate brillante? No es fácil desentrañar los intríngulis del tenis.

Escuchando a los demás se aprende a discernir de quién podemos aprender y quién puede embrutecernos.


01 marzo 2014

NEBRASKA

Decir que ha sido en la universidad donde me han recomendado ver esta película puede sonar a pretensioso, pero es tan veraz como verosímil resulta la comedia dramática de esta magnífica cinta.

Dirigida por Alexander Payne y guión de Bob Nelson, cuenta la historia de Woody Grant (Bruce Dern), quien a su avanzada edad está haciendo una demencia senil cuando recibe una publicidad engañosa con el premio de un millón de dólares y se obsesiona en viajar hasta Nebraska para cobrarlo. No hay dudas que, a pesar de las dificultades físicas, se vive mientras se sueña, y el bueno de Woody sueña en recibir el premio.


El tiempo narrativo transcurre, como viaje físico, desde el recibo de la carta hasta que su hijo David se ve forzado a acompañarlo para que corra el menor riesgo posible su anciano padre. Viaje que en paralelo se ve acompañado con la resurrección de pasajes de la vida familiar no siempre ejemplar, en continuos flash back donde se descubre la ternura de este hijo que va convirtiendo los viejos rechazos, por un alcoholismo no reconocido y hasta negado, en comprensión y afecto; mientras que la madre y el triunfador hermano de este optan por un cariz bien distinto e incluso de abandono.

Corre como la pólvora la noticia del premio, a cuya sombra, como adoradores del tótem dinero sobrevuelan numerosos buitres antes de que se produzca el cadáver, esperanzados en tomar tajada del mismo. En ese otro viaje paralelo reconstruyendo el pasado, las filias y las fobias de una historia personal y familiar nada ejemplar de una familia desmembrada, con un lenguaje áspero y bronco por momentos entre los miembros de la misma, salvo por David que es el único que no se enfrenta al padre a pesar de saber que todo es una locura de principio a fin.

La película cuenta con el reconocimiento de haber sido nominada a 6 estatuillas de los Oscars, incluyendo las de mejor película y director. Personalmente, creo que la interpretación de Bruce Dern es impecable y el conjunto de la película absolutamente recomendable.

27 febrero 2014

DEL RINCONCILLO A LA CALLE ILUSTRACIÓN

“Velad, pues no sabéis ni el día ni la hora”;
y te llegó esa hora a una edad temprana
en uno de tus rincones amados
del dorado Cancún al que te vinculó
—por azar de un cobro en especie—
un amor desmedido a escapar
del mundanal bullicio de la escena
hacia la masa del anonimato.

El menor de los hijos de Antonio Sánchez Pecino
y la portuguesa Lucía Gomes
fue un niño retraído y un tímido hombre
que se hacía dicharachero atrincherado
con la guitarra entre las manos
o al abrigo de su pequeño grupo de íntimos:
Carlos, Manolo, su hermano Antonio...
cabal, trabajador esforzado y perfeccionista
al que tuve la suerte de conocer
cuando ambos  —él un año menos—  veinteañeábamos.

Todavía con pantalón corto, se le quedó
pequeño Algeciras y su barrio del Rinconcillo
y recaló con sus padres y hermanos
en la madrileña calle de la Ilustración,
junto a la estación de Príncipe Pío,
y la poderosa firma en exclusiva de Philips.
Cuando nos conocimos seguías siendo
un espigado algecireño trasplantado a Madrid,
a pesar de haberte placeado ya por las Americas.

En esta despedida íntima, ante tu silencio,
quiero recordarte sentado sobre tus pies
recogidos en aquel viejo sofá,
rasgueando y trasteando el puente de tu guitarra
como una obsesión de jornada laboral.
Ya estábamos todos a la mesa y tu madre,
—con su gracejo tan peculiar—
te voceaba mientras servía los platos.
¡Qué bien me acogía tu madre, Paco!

Luego tuviste tu casa propia, al norte de Madrid,
con una planta sótano plagada
de instrumentos musicales de cuerda
de cualquier parte del mundo.
Y en lo imborrable, aquella madrugada
en los estudios de la Avenida de América
acompañando a Camarón
con la parsimonia repetitiva de la perfección
y la impaciencia de tu padre tan poco dado
a los juegos de aquellos mozos juguetones.

Se te escapó la vida como un juego, Paco;
mientras jugabas con tu descendencia en la playa,
esa amante mar que no conocía de temperaturas
ni de latitudes. Se te escapó la vida, Paco,
y a mí la juventud rememorada
y una lágrima mientras escribo esta despedida.

¡Descansa en paz, Paco de Lucía!

Del disco Almoraima, Plaza Alta

24 febrero 2014

ELOCUENTE

 Alexándr Tirchínov,
la mano derecha de Timoshenko,
nuevo presidente interino de Ucrania”;
“Henrique Capriles
anuncia que continuarán
las protestas contra Maduro”.

Y el pueblo que no madura,
piedra va y tiro viene,
desde oriente a occidente
juega a heroicas batallas,
mientras entregan sus vidas
derramadas por entre los adoquines
de una causa
que acaso les acusa de ignorancia.


Titulares elocuentes:
pueblo inmaduro; charlatanes mudos
de intereses que no interesan
a un mundo que se desangra;
el pueblo se abre las venas
en la heroicidad de las plazas
para lavar con su sangre
la sangría que otros ensalzan.

¿Quién llorará la pena por los caídos?
¿quién escribirá sus nombre
rotulando una calle, una plaza?
En Ucrania y Venezuela
madres anónimas  de hijos anónimos,
lloran a gritos por tanta muerte inmadura.

A mí me aflige la pena
y a ti quiero contagiarla.


Mi amiga, la venezolana Ema Bustamante, ha dejado su blog dedicado a la naturaleza en suspenso dadas las circunstancias, en su honor, pongo aquí un vídeo con su voz cantando a su país. Pincha en la palabra de ánimo: ¡Ánimo, Venezuela!


22 febrero 2014

INSTANTES PREVIOS

Flotar como una nube licua
al compas de la música,;
esa es la tarea,
la obsesión del escorzo imposible
y la voluta que aporte
en el  déboulés,
el halo mágico
que subraya el pianísimo de la cuerda
y el ronco carraspeo del oboe.

Sueña en el Bolshói,
en las notas severas del piano
al gesto casi inapreciable
de la batuta
y el esfuerzo le parece nimio
imaginando la recompensa;
Ludmila ha nacido para bailar,
así se lo ha cincelado en su pecho
y en su mente.

Imagen de Daniel Picart

Ya está vestida y maquillada,
el pelo recogido
para que nada reste esplendor
ni distraiga la mente
de los espectadores;
se ha echado al suelo
y calza y ciñe sus zapatillas
sobre sus pies cansados y doloridos.

Sueña en el Bolshói,
en el foso repleto de profesores
y el concertino dando la nota de afinación;
pero de momento,
tendrá que contentarse
con música enlatada,
un viejo espejo donde
ver reflejados sus gestos,
sus errores
y las correcciones
de la decrépita Nadejda,
mientras le repite una y mil veces
sus veladas radiantes de éxitos
con voz de diosa apagada.

19 febrero 2014

ESPERA

Le consagró su vida;
se conocían desde niños,
pero se cegaron sus ojos
una improvisada tarde
cuando fue sorprendida
por el áncora dorada de su solapa
sobre el azul marino de su uniforme.

No hubo mentiras,
no hubo engaños
y desde entonces
sus días fueron del color
del aislamiento azul de la espera;
sobre todo cuando
oteaba el horizonte al atardecer.


Cada ola, cada estela,
era un relámpago azul
un estallido de urgencias
que caramelizaba su mirada;
dulce, siempre dulce,
pero también ansiosa y ajada
por la melancolía acre de su boca
como trago de sal.

Cada atardecer, cuando se le ovillaba
el ansia en su pecho
y restallaba un látigo
en los gemidos de su voz,
se asomaba al acantilado
y trazaba con su imaginación
la ruta desconocida
del mercante que le robaba la vida.
Al caer la noche, aplazaba la espera
y posponía una lágrima.

17 febrero 2014

NOS QUEDA LA ESPERANZA

Este poema lo publiqué el 17 de diciembre de 2009, precisamente la víspera de la festividad de la Virgen de la Esperanza. No por ello es un cántico mariano, sino una respuesta a la necesidad de esperanza de la sociedad del momento. Pero como de nuestro vivir de hoy se infiere la necesidad de estimular a la gente a no desesperar, y en homenaje a la mexicana Sara O. Durán, que ha sido tan amable de descubrir mi blog y lanzarse a leerlo desde la primera página, es por ello que, por primera vez, vuelvo a editar un poema en este blog.

Fotografía de Paloma Vivancos


Porque en el corazón helado del invierno
palpita y sueña una luminosa primavera,
nos queda la esperanza.

Porque el sol se despereza descorriendo
los visillos opacos de los días de tormenta,
nos queda la esperanza.

Porque el amor es ungüento que acaricia
los fierros desgarrados del hombre,
nos queda la esperanza.

Porque aún quedan personas que se inmolan
y entregan su vida por una causa justa,
nos queda la esperanza.

Porque en el letargo de un barbecho
late con fuerza la próxima cosecha,
nos queda la esperanza.

Porque, por ahora, los ingenios del hombre
no ha podido aniquilar todo lo creado.
nos queda la esperanza.

Porque los crepúsculos barruntan
los bostezos de un nuevo amanecer,
nos queda la esperanza.