02 agosto 2016

OBSESIÓN



¿Ves estas manos nudosas,
sarmentosas, surcadas de venas
que parecen escapar de la piel?
Son las mismas que palparon afanosas
la voluptuosidad geográfica de tu cuerpo
y ahora tiemblan emocionadas
con tu proximidad, como cazador furtivo
tras las huellas de la presa soñada.

¿Ves esta mente y sus latentes lagunas
que me hace avanzar a trompicones,
más veces en silencio
que en amena conversación?
En la laguna ocasional de mi mente,
antes, ahora y por siempre,
tu nombre grabado a fuego
como insignia, santo y seña de tu pertenencia.

¿Ves estas piernas cómo se fatigan
en exceso cuando queremos pasear?
Mis pesadas piernas te siguen
al estímulo vital de tu nombre
como automatismo que no se da descanso.

Obsesión le llaman; yo lo llamo amor.

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