23 octubre 2010

HE OLVIDADO

He olvidado el golpeteo de la lluvia,
de tanta sequedad
en el espejo de tus ojos de arena;
he olvidado la brisa
del recoveco de tu calle,
de tanta espera desesperanzada,
perdido en el laberinto del deseo;
he olvidado el gorjeo de tus arrumacos,
dictados al oído
-con aparente fiabilidad notarial-
en la falsa gestualidad de tus vocalizaciones.

He olvidado el sabor, la acidez, el dulzor
de la humedad de tus labios;
he olvidado la luz y el resplandor
de las noches transfiguradas
en días luminosos;
he olvidado el tacto furtivo
de tu piel de terciopelo;
pero no he podido olvidar
el aroma de tu cercanía,
cuando afincábamos en la vecindad
de dos aspirando a unicidad.

3 comentarios:

  1. Dicen que los aromas se recuerdan siempre, que no se olvidan, ya que en esos aromas se condensan las verdades de nuestros corazones, la verdad del día y de la noche.
    Precioso poema Francisco,insuperable.

    Un fuerte y calido abrazo

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  2. Perfume y color se manifiestan como hierba fresca en tu poema,
    que toma por asalto tus defensas hasta romper
    tus esquemas en pedacitos múltiples.

    No creo en ese olvido porque vive en tu recuerdo...

    Un abrazo grande!

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  3. Pese a usar ese recurso en tu poema,no has olvidado nada y la prueba está en que todo lo enumeras perfectamente prendido en tu memoria.
    Un abrazo.

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