04 agosto 2010

TRÍADA

En las primeras luces
del amanecer,
el día viene preñado de futuro.

En la acústica audible
del silencio buscado,
Él me habla al oído.

No temas perderte:
la soledad es el espacio
donde encontrarte contigo.

Calor y frío;
día y noche:
valores relativos.

Detrás de un monte, otro monte;
detrás de la noche, el día:
secuencias ilimitadas.

La espera desespera;
en la desesperación
se diluyen las esperanzas.

Detrás del horizonte, más añil;
detrás de mí, más vidas:
así infinitamente.

Fe es creer en lo que no se ve;
los sentidos engañan:
la fe no tiene intermediarios.

Con el ocaso
se apagan las candilejas
y se abre el telón de las incógnitas.

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