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23 abril 2026

BOSQUEJO DEL AMANECER

 


                              Fotografía de Ana Escalera


Un deslumbramiento,

un posible destello o una pesadilla,

una cabriola en la cama

cuando todavía, más dormido que despierto,

era tensa la porfía entre la noche y el alba.


Todo muy oscuro, pero un relumbrón,

una mancha de colores abocetados,

como aplicados con la yema de un torpe dedo,

o con un impreciso y zoquete difumino,

dejo una mácula coloreada y sin bordes

en el desconcierto de los primeros instantes

de esta recién estrenada vigilia.


Más tarde, cuando todos los sentidos

estuvieron activos, y supieron calibrar

entre el sentido de la vista y el intelecto,

fue cercano y bello ese regalo primaveral,

donde la naturaleza hace germinar

una selección de tinturas con la habilidad

de un maestro pintor, tal vez impresionista.


De nuevo cerré los ojos, pero ya estaban

dañados por la luz y seguían fantaseando,

torpes para dilucidar con precisión,

pero afectos a ese incidente, sin explicación,

que quizás tenga que ver con lo soñado

y no precisamente con lo vivido.


6 comentarios:

  1. Lo soñado a veces tiene más presencia que lo vivido. Esta noche me desperté por un olor que invadía mis sueños. Cuando desperté seguía el olor allí, una mezcla de perfume y humedad. Luego, al cabo de unos minutos, el olor aquel desapareció por completo.

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    1. Desde ahora creerás más en las cosas que te cuento, Cayetano.
      Un abrazo.

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  2. En la duermevela suceden milagros, un abrazo Francisco!

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    1. Estoy deseando que lo lea la autora de la fotografía. Muchas gracias, María Cristina.
      Un abrazo.

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  3. El regalo que recibió el poeta en el día del libro.

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    1. En esta ocasión, el regalo son las fotos que hace Ana Escalera, y que me permita ponerle texto con toda generosidad.
      Un abrazo.

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