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01 abril 2026

SOL OBLICUO

 




Por la oblicua ribera,

como señalando la desembocadura,

se rasga el amarillo dorado en mil pedazos

incendiando el atardecer,

y orienta las aguas camino del mar,

envolviéndolas en ternura

y como anticipo del abrazo salino

en las que se harán un todo,

a veces en calma

y otras en agitado temporal.


Las marismas le ofrecen su amplia sonrisa

y la placidez, y la parsimonia,

y el remanso de una larga despedida,

con la somnolencia que anticipa al descanso;

y así, más que fluir, se recrea en la dehesa

y avanza sin descanso, con certezas, sin prisas.


Va colmado de suspiros

y de ahogados lamentos,

de perfumados achares de azahar,

de fortuitos encuentros

y de miradas dilatadas desde ambas orillas

ansiosas de permanecer en curso.


Caminamos. Cada quien sigue su itinerario:

el sol hacia su declive, del que despertará ufano,

la aguas del río hacia el nudo marinero

al que abrazarse,

y yo… Yo a soñar, a revivir momentos plácidos

en la vorágine ruidosa de la ciudad.


6 comentarios:

  1. Un día que se va y otro que viene.
    Abrazo.

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    1. Así es la cadencia del tiempo, Cayetano. La mayor parte de las veces nos pasa desapercibida.
      Un abrazo.

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  2. Qué preciosa imagen te inspiró, Francisco, un abrazo!

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    1. En este caso, primero la imaginé y luego busqué algo que se pareciera a lo imaginado.
      Un abrazo.

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  3. Un atardecer que has vestido de magia, le has dado voz propia y de pronto el sol, las aguas y el mar toman vida propia y nos abrazan a todos en una esperanza espiritual, como una bella premonición, Francisco...Precioso, amigo poeta.
    Mi abrazo entrañable y sigue escribiendo, no dejes de hacerlo.

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    1. Intento hacerlo cada día, como ejercicio, y tus estímulos son un gran aliciente.
      Un afectuoso abrazo.

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