Aunque uno viva setenta años,
y el más robusto hasta ochenta,
la mayor parte son fatiga inútil,
porque pasan aprisa y vuelan.
(Salmo 90, 10)
Mirar atrás, baladronear la vista en la corriente
de los días, y visualizar el viejo calendario;
menudear en la letra cursiva del cuaderno
y encontrar la fecha y la hora precisa:
tal día como hoy, a la una y cuarto de la madrugada.
Segundo fruto del amor, primer varón,
y la asignación del nombre del abuelo,
para que así no se deshaga el ovillo
y el enlace carnal tenga su signo y derivada.
Pasó la infancia atropelladamente,
la pubertad, la juventud, la madurez...
Llegó el tiempo de las mermas
y sigo sorteando los meandros
con ciertos desequilibrios,
y los sobresaltos y cascadas con inestabilidades
y algunas perentorias urgencias.
Vivir es acariciar las noches
con la brillantez de los momentos
plácidos de lucidez y dulzor del pleno día,
es paliar el dolor y pasar página,
es mirar atrás sin ira y hacia adelante,
vaciar los bolsillos de mezquindades,
con las alforjas repletas de esperanza...
Es sabernos aves migratorias.

Buen periplo desde Troya hasta Ítaca. O viceversa
ResponderEliminarFelicidades.
Hoy por ser un dia especial vengo a visitarte. Empezar nueva década, y en buen estado siempre es para festejarlo. Un fuerte abrazo y buen dia
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