08 junio 2016

VEN, QUE TE VOY A ENSEÑAR A LA NOVIA



Ven, que te voy a enseñar a la Novia, a la Esposa del Cordero.
(Ap 21, 9)


Ella es una niña vestida de Primera Comunión,
una novia enjoyada con oro de Ofir,
la princesa de las cumbres nevadas
y las torrenteras de los deshielos
donde mora la alegría infantil y el gozo,
el jolgorio de los juegos y las canciones
para el resto de los días. Ella habita allá
donde lo infinito es un mantel blanco
al que no se alcanza a vislumbrar las vainicas,
esa tela desmayada que ha de caer
por los bordes del banquete de bodas
con la generosidad de las fechas excepcionales.

Él la ha elegido y la desposa
porque es idílica como una ensoñación,
como un ramillete de madreselvas
que enloquece y emborracha los sentidos
de quienes la observan y la contemplan;
un deleitoso amor cuya fantasía son bucles
dorados al sol en caídas helicoidales,
una constelación de estrellas
que no compiten sino armonizan con el Sol.

¡Ven, que te voy a enseñar a la Novia!

6 comentarios:

  1. ¡Qué cosa tan bonita!
    Un primor, un ramillete de estrellas delicadas tomadas con mano de poeta-trovador para nuestra poeta-novia de los sueños del alba.
    Un beso-beso grande a los dos.

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    1. No puedo creer que tú me digas todas estas cosas, tú que tienes tanto que admirar.

      Un beso.

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  2. Francisco, tu composición me ha remitido a mi adolescencia, a mis cuentos hadas, que tanto me llenaban de imaginación, magia e ilusión...Esa niña-novia es un hada, que a todos enamora con su alma bordada de fiesta y de amor...Y nadie mejor que tú, niño grande, lleno de imaginación y magia para vislumbra esta joyita de jade, como diría ella...
    Mi abrazo grande para nuestra inolvidable amiga y para ti, Francisco.
    M.Jesús

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    1. ¡Qué bien la conoces, María Jesús! ¡Con cuanta razón eres para ella un alma predilecta!

      Besos.

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  3. Divinura de poema como ella dice siempre, entre el blanco albar de un vestido de comunión ya late el alma de una bella mujer vestida de lirios blancos y azucenas, llena de ilusiones, aunque a veces la vida la enrede en sus hilos oscuros, la albura de su alma brilla como una constelación de estrellas que hechiza por su fulgor.

    Precioso poema Francisco, aunque no te enojes, el alma de Mª del Carmen es mil veces más bella y nos ha enamorado con la ternura y la pureza de sus letras.

    Lluvia de estrellas en besos para nuestra amiga, y un gran abrazo para ti, paladín con bandera de luz.


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    1. Nos ha contagiado de algunas palabras, además de su mucho cariño. Le he pasado a Rossana todos tus mensajes y los montajes fotográficos. Ella, Divinura, está al corriente de todo tu afecto.

      Besos.

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