La luna ha perdido un jirón de sí misma,
ha dejado de estar oronda en los últimos días,
posiblemente algún rozamiento excesivo
o un secreto amor no correspondido
y sus posibles achares inconciliables
en forma de acicalados desgarros.
Una siniestra sombra invade su ánima
o una erosión o desgajo impropio,
que no tuvieron en cuenta
cuando se aleló en éxtasis de amor.
De aquellos oros licuados que se desperdigaban,
dejando testimonios de desvaríos,
este alocado allegamiento impropio,
despeinada y con los mechones al viento,
como improvisado y aderezado desaliño.
Es cierto que pasa desperdigando amores,
pero también lo es que se desgasta
y se desvela en sus destellos,
mediante descuidadas ráfagas desatadas
y hasta las hace transparente y frágil.

Y esa Luna tiene en estos días cercanos visitantes observadores extralunares! Un abrazo Francisco!
ResponderEliminarHoy toca tema lunático. Los más locos del planeta no se embelesan con la Luna.
ResponderEliminarAbrazo.
Siempre la Luna
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