Te reconozco detrás de cada
desaire,
en la contrariedad
como también estás detrás
de una luminosa sonrisa
o cuando tratas de vadear
hasta mi cuerpo
reptando con tu mirada
felina;
tanto en lo inhóspito como
en lo apacible,
en la tormenta y en la
bonanza.
Abre tus brazos y todo tu
ser
sin tibiezas a mi encuentro;
yo voy de frente hacia ti,
ya sabes.
¡Mírame, no pierdas detalles!
Soy la transparencia de un
rayo de sol
en el espejo del agua. Soy
toda la nobleza que he
conseguido aquilatar
y con toda vehemencia te venero.
Te reconozco en todas tus
manifestaciones,
sin desdeñar ninguna de
ellas;
aunque mi obsesión
es el encuentro que ansío
en el que modelarnos en reciprocidad
como un ensamble perfecto.





