Trae tu mano,
ponla sobre la mía pensando
en coordinar nuestros latidos
bajo una misma partitura.
Hagamos del silencio la musicalidad
en la que percibirnos armonizados,
hasta alcanzar esa misteriosa ósmosis
de ser el otro, sin dejar de ser uno mismo.
Después de más de medio siglo,
la pertenencia es esa alteración de lo físico
donde uno ha dejado de ser netamente
una singular bolsa de infusión,
para evolucionar en una taza de tisana,
compartiendo y cargando fluidos del otro,
sensaciones, inquietudes y anhelos,
que configuren al unísono nuestra esencia:
ósmosis, la media aritmética de dos en uno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario