Sobre los adoquines,
la lectura ciega de tus huellas
siguiendo y persiguiendo a oscuras tu fuga,
-sin acoso-
y la frustrada incertidumbre
que nubla el camino y lo enmaraña.
Mis dudas son un sumatorio en creciente,
una nueva sospecha tras cada recodo
y el infortunio de sentirme perdido,
con el alma a jirones
y en pestilente descomposición.
Tal vez no seas consciente,
pero esto es un pesado fardo
que me está deshilachando la vida,
al oscuro e incierto respaldo
de la huraña intemperie.
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