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06 octubre 2012

CÁRCEL POR ROBAR PAPEL HIGIÉNICO


“Un ciudadano se enfrenta a dos años y medio de cárcel por, supuestamente, robar diez rollos de papel higiénico de los aseos del centro comercial Plaza Elíptica de Vigo entre junio y agosto del 2010. La fiscalía pide la pena de cárcel porque se trata de un delito de robo con fuerza, ya que para hacerse con los rollos de papel higiénico rompió los candados del dispensador”. (La Voz de Galicia, 3-10-2012)


Creo que no debe extrañarnos la severidad de la justicia, ya que en muchos países islámicos es todavía más severo el castigo y, de forma inmisericorde, le cortan la mano al que roba, con lo que se garantizan la imposibilidad de la reincidencia. Traigo esto a colación, porque  me da miedo lo que pueda sucederle a Julián Muñoz, Juan Antonio Roca y todos los componentes del Caso Malaya, a los Gürtel, a los Nóos, a los presidentes y consejeros de tantas entidades bancarias como han delinquido y a tanto golfo trincón que ha metido la mano donde no debía, siempre y cuando sean probados como delitos los casos que se les imputa. Me temo que  muchos de ellos tenían las llaves y no forzaron nada. Que juzguen los jueces.

05 octubre 2012

SOBRE ALGODONES

Fotografía tomada desde el avión de regreso a España


Como un pájaro que sobrevuela
las nubes y cuya mirada otea lo inaccesible;
así, guarecido en la aeronave,
sobre un campo de algodones
de formas caprichosas,
nos acercábamos hacia el occidente
sobre alas metálicas de ángeles
en persecución del sol.
Unas turbulencias me muestran
por algo más de media hora
la fragilidad de mi ser
y el milagro de volar
en la ingravidez que me es impropia,
como un Ícaro de papel
a ocho mil metros de altitud.
El día quiere eternizarse
en la persecución del sol hacia el poniente,
pero el astro lleva la delantera
y todo es fatiga inútil:
cae la noche y la oscuridad
se apropia y me expropia de todo
como la pesadilla al ensueño:
desde entonces hasta el aterrizaje,
todo transcurre cegado de incógnitas.

     P/D: Con este poema doy por acabado los relatos del viaje a Moscú, lo que no quita que, tal vez, vuelva a hacer alguna reflexión sobre ese país, si acaso fuera menester. Para aclaración de algunos, hace 15 días que regresé del viaje, pero era mucho lo que tenía que decir de ese viaje, de las lecturas y sensaciones recibidas. Gracias a todos por la buena acogida.

04 octubre 2012

TREN DE MOSCÚ A DOMODEDOVO


El tren hacia el aeropuerto me ofrece la verdadera dimensión de la ciudad y su aspecto más modesto cuando abandona el ámbito del tercer anillo. No sabría calcular la distancia recorrida de manera cansina y metálica, pero gradualmente va cambiando la fisonomía del caserío: los grandes bloques siguen erigiéndose en el camino como moles gigantescas y oscuras como paralelepípedos trazados con escuadra y cartabón. Un millón de ventanas —tal vez algunas menos— otean el horizonte desde la supuesta languidez del hacinamiento. Son pocos los bloques pintados de blanco y éstos hace tiempo dejaron de estar albos y muestran el descascarillado con el que aja el tiempo; la mayoría son grises con la rugosa palidez del cemento fraguado y no enlucido.


En el paso a nivel, media docena de autos entre los que ya no están los BMV, Toyotas y Mercedes del centro urbano. La marcha es cansina pero sin ninguna parada hasta el destino. Bosques, enormes bosques a izquierda y derecha del convoy en los que se pierde la mirada; de tanto en tanto, algunos claros salpicados de viviendas unifamiliares de madera pintadas de vivos colores y con parcela posterior o anterior a estas. En la arboleda ha escrito el otoño su marca inequívoca con una gama de amarillos y ocres, de cárdenas y rojos, de pajizos y rosados como una paleta cromática de viveza natural.


De repente unas chatas chimeneas exhalan una fumata gris que habla de industria, bajo la que se agazapan naves industriales y maquinaria pesada en movimiento del entorno. Una vieja chimenea abandonada toma oficio de antena de comunicaciones, oteando por encima de los tejados de chapa ondulada o de fibrocemento. ¿Cómo será bajo esas cubiertas el vecino invierno? El tren aminora la marcha y se hace más parsimoniosa y metálica en los oídos. En el compartimento se inicia el movimiento de maletas y pasajeros: sin dudas hemos llegado al aeropuerto.

03 octubre 2012

EL PROBLEMA DE LA VIVIENDA


Parece ser que el problema de la vivienda es una constante a lo largo del tiempo desde que eran más las criaturas que las cuevas donde refugiarse; ha llovido mucho desde entonces, pero el problema sigue enquistado, si bien en ciertos momentos históricos se ha resuelto de forma muy diversa. Tras la Revolución, la nacionalización de los inmuebles que llevó a cabo el gobierno soviético empezó a resolver el problema  de la vivienda de forma centralizada.

A partir de entonces, la casa no se compraba ni se alquilaba, sino que era adjudicada por el Estado. Los burgueses —interprétese aquellos que tenían salón, despacho u otro espacio “innecesario”— fueron comprimidos al espacio vital: los metros sobrantes se distribuían entre los necesitados y sus pisos convertidos en komunalkas o pisos compartidos donde la cocina y el baño eran comunes. Espacios en los que podían cohabitar una excondesa, un obrero manual y un alcohólico con tres perros. De forma que en 1917 la población obrera no llegaba al 5% dentro del Anillo de los Bulevares; mientras que en 1920, por este procedimiento, ya era del 40%. La consecuencia es que al tiempo que se resolvía en cierta forma el problema de la vivienda, se llevaba a cabo una gran transformación social.


La única excepción eran los bloques estalinianos de pisos de lujo que se distribuían entre la nomenklatura, la élite científica y la artística. Estas casas eran lo contrario a las komunalkas, pero en algo se parecían: no se compartían las cocinas y baños, pero sí los ascensores y los pasillos. En estas viviendas soviéticas se concentró a personalidades eminentes. Había casas para músicos, para científicos, para arquitectos, para militares, para aviadores, para investigadores. En la Casa de los Escritores, frente a la Galería Tretiakov, vivió Borís Pasternak y se cruzaba en el ascensor o los pasillos con aquellos que apoyaron su expulsión de la Unión de Escritores, tras la publicación en el extranjero (Italia 1957) de Doctor Zivago.

No sé explicar cómo es la situación de la vivienda en el Moscú actual, pero distante del centro —donde son muchos los edificios de gran valor artístico y ornamental—, se ven numerosos edificios rectilíneos, de quizás una veintena de plantas, cuyo aspecto se asemeja a una colmena, donde imagino la vida tan hacinada como ese tiempo soviético que describe Tatiana Pigariova en Autobiografía de Moscú.

02 octubre 2012

MAIAKOVSKI


Maiakovski es uno de los pocos poetas rusos que tenían un viejo espacio en mi humilde biblioteca y no sé explicar muy bien la causa, aunque sí el deseo de conocer. Como creador, es poeta de su tiempo, entendiendo por tal esos comienzos convulsos del siglo XX tanto en las formas como en el fondo: iniciador del futurismo ruso y poeta y dramaturgo relevante y revolucionario como corresponde a la sociedad de su tiempo.

Estación de metro de Maiakovskaya
Vladimir Maiakovski, nace en Georgia en 1893 y acabaría sus días en Moscú el 14 de abril de 1930. Hijo de un inspector forestal, quedó sin padre siendo aún niño y se traslada a Moscú, donde estudió pintura. Ya en época zarista se afilió al Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, lo que le acarrearía persecución y cárcel, fermento de su actividad política de más madurez. Tras el triunfo de la Revolución, apoyó la política cultural comunista, algo que dejaría en sus textos en forma de un lenguaje coloquial, a veces prosaico, y también refinados estilos épicos para las grandes epopeyas. En la década de los 20 viajó por el mundo promocionando la cultura y la política del a Revolución, diversificando sus tareas creativas con carteles, guiones cinematográficos y recitales bolcheviques. Junto a Aleksandr Ródchenko, creó una especie de agencia de publicidad, de donde salieron más de 150 piezas publicitarias, en el que él se ocupaba de los textos.

Como sucede con frecuencia, por encima del político subyace un poeta y, sin duda, de haberle tocado vivir otro tiempo, seguramente que su actividad social y política habría sido distinta, pero no así la fuerza de su poesía. Hoy es uno de los pocos autores rusos que ha dado nombre a una estación de metro (Maiakovskaya), comprendo que como afecto al régimen, pero eso no le resta calidad a su decir poético y reconocimiento de su pueblo. Dejó la vida de forma trágica y temprana dándose un tiro, cuyas causan nunca llegaron a ser esclarecidas. Le despedimos con una canción de Silvio Rodríguez.


01 octubre 2012

DACHA NA POKROVKE



A mis gatrónomas de cabecera y entrañables amigas María y Katy

ДАЧА НА ПОКРОВКЕ  (Dacha na Pokrovke) es un restaurante muy especial, del que pudimos disfrutar, gracias al empeño de nuestro hijo Carlos. Está situado en el número 16 del bulevar Pokrovsky, en una zona muy céntrica. Se trata de un pequeño palacete al que se accede a través de un jardín, en verano utilizado como terraza y barbacoa. Tengo que confesar que, de entrada, creí que nos llevaba a un lugar decadente, hasta que por una escalinata de madera entramos en el edificio y quedamos gratamente sorprendidos al llegar al primer piso.


El restaurante está dispuesto casi como una casa solariega en la que uno llega para ser acogido. Dispone de tres salas de distintos tamaños y nos decidimos por una mesa junto a un gran ventanal que da al jardín. Con unas cervezas, nos entregaron la carta en ruso e inglés, pero personalmente necesité la ayuda de Carlos para decidir qué comeríamos. Bueno, para decir toda la verdad, me decidí por un segundo plato de ternera en lugar de cordero y todos dejamos que él eligiera por nosotros.





Pan blanco y negro con mantequilla

Borsch, sopa de remolacha: Борщ

Sopa Solyanka (соляанка): lleva carne y aceitunas, y va acompañada de
crema agria сonocida como smetana (сметана)

Cazuelita de Pelmeni (пельмени): especie de raviolli relleno de carne

 Khachapuri (хачапури, pronúnciese jachapuri) bollo de pan relleno de queso
y un huevo cuajado en el medio; plato de origen Georgiano.

Brocheta de ternera (shashlik, шашлык), acompañado de cebolla, tomate,
pepino y eneldo, y una salsa de tomate un pelín picante

Shashlik de ternera, con guarnición de patatas y champiñones.

Tarta Napoleón, de milhojas y crema.

30 septiembre 2012

DEL KREMLIN A LA REVOLUCIÓN


El 18 de mayo de 1896, con motivo de la coronación del zar Nicolás II, estaba prevista una celebración popular. Se anunció que se regalaría una taza con el retrato del zar y un paquete de dulces a todo aquel que acudiera al evento. La afluencia fue tanta, que más de 2.500 personas perecieron aplastadas por la muchedumbre. Así fue el sangriento comienzo del reinado del último zar de Rusia, tal vez un presagio de su sangriento final: Nicolás II sería fusilado en 1918, junto a su esposa y sus cinco hijos en Yekaterinburgo, en casa del mercader Ipátiev. Curiosamente, como si de un círculo se tratase, el primer Románov, Mijaíl I, había sido coronado en el monasterio Ipátiev. ¿Una coincidencia, una premonición, un capricho del destino?


Lo que posiblemente no fuera tan casual, a la vista del modo de vida excesivamente regalada de los zares, son los acontecimientos de la Revolución; al menos puede uno llegar a esa hipótesis cuando contempla los tesoros acumulados en el Kremlin mientras el pueblo estaba pasando auténticas calamidades. Lo que puede verse hoy, tras la desaparición de la URSS, es una colección única de orfebrería de altísimo valor histórico y material que cuenta además con piedras en bruto y talladas, con gigantescas pepitas de oro y plata. Algo tan deslumbrante que es difícil imaginarlo sin haberlo visto. El fondo de diamantes es hoy día un apéndice del museo de la Armería del Kremlin.


Ese comienzo y final sangriento del último zar de la Rusia vino a ser la puerta de acceso al siglo más trágico de la historia de la humanidad. Lo paradójico es que esas muchas muertes en los campos de batalla y los millones de represaliados no han servido para que el pueblo mejore su situación: la Revolución vino a representar para el pueblo fuertes restricciones y escasez, adobada con ardorosas dosis de idealismo social, mientras los dirigentes gozaban de otras prebendas.