El verano ha dejado las puertas
de par en par. Julio avanza
con marcial ardor guerrero.
Ofrezco mi cuerpo a la ciencia
y me dejo hacer un nuevo remiendo,
con el que remediar un descosido.
Sigo. Aquí sigo. No puedo irme
por las ramas y me arrellano
entre mi físico descompuesto
y mi mente febril de ensoñaciones,
que me transportan vivaz
por sendas aún inexploradas.
A lo desgarrado un zurcido,
un nuevo apaño y una nueva dosis
de ilusionada expectativa.
Un orden nuevo,
mientras se deja recomponer.
Hablo en primera persona
con suma alegría,
porque sé que viajo con billete de vuelta,
porque sigo, cargado de ilusión,
y con indestructible esperanza.

De vez en cuando nos toca una sesión de chapa y pintura.
ResponderEliminarAbrazo.
Algo así es lo que me han hecho hoy a mí, aunque con sumo cuidado.
EliminarUn abrazo.
Que la zurcidora o zurcidor haga un buen trabajo, nada de dejar remiendos a la vista, suerte Francisco, un abrazo!
ResponderEliminarLo buenos es que va por detrás, por la cadera derecha y no lo veo, solo lo intuyo, María Cristina.
EliminarMe alegro por esos pequeños milagros, que a veces nos devuelven la esperanza y la ilusión, Francisco...El uniiverso está ahí atento....
ResponderEliminarMi abrazo y mi cariño..
Con ese talante pasé ayer por quirófano para un cambio de neuroestimulador, que me ayuda a tener menos dolor. El que tenía desde hace diez años y medio se había agotado y me han puesto otro algo más sofisticado y novedoso.
EliminarUn abrazo, pero no aprietes, por si acaso,