Se filtra el alba
por entre las rendijas de la persiana;
la noche se ha dejado llevar el pulso,
sustraída la ensabanada oscuridad,
y un cúmulo de negros presagios
están siendo barridos
por las blondas nacaradas de la aurora.
En el radio despertador
las urgencias de la hora
y el desaliento de las noticias:
Nuevos bulos, nuevos reproches,
-más de lo mismo-
nuevos y voraces incendios.
Las tareas se enrolan en lo infinito,
persistentes y reiterativos los asuntos,
casi tanto como la terquedad
en bucle del ser humano, empeñado
en corregirla y no enmendarla.

Esto de los incendios nos está afectando a muchos, no sabemos muy bien cómo comienzan, hablan de grandes calores pero por acá no hacen tanto, que pase pronto toda esta desgracia, Francisco, un abrazo!
ResponderEliminarLa constancia y generosidad del alba, frente al inmovilismo del ser humano, que sigue empeñado en no avanzar en el camino, dando vuelta una y otra vez a la rueda del ego, la testarudez y el materialismo que lo domina...Una buena crítica, Francisco.
ResponderEliminarMi abrazo y ánimo, amigo.