Este candor que brilla a toda luz,
esta mirada cenital de julio
que rasga el velo de la noche,
es albura de nieve cálida al amanecer
y júbilo radiante en la exuberancia
que se explicita en las playas,
en las carnes que estaban ocultas
y ahora se abren paso por la escotilla.
Un pudor que se relaja en horas estivales
y desvela el adormecido sopor de la espera,
el enigma de lo encerrado sin sentencia.
Candor, brillo al pudor arisco, al candor
de un encierro inducido que ahora asoma
y se hace muestrario de libertad sin límites.

Todo un compendio de imágenes, ocultas aparentemente cuando se enfrentan con un espejo, pues las cualidades del candor nacen muy dentro.
ResponderEliminarUn abrazo.
Efectivamente, el texto intenta sugerir todo un mundo interior.
EliminarUn abrazo.
No estoy a favor de los tatuajes, pero esa espalda es una belleza, inspiradora de tu poema, un abrazo Francisco!
ResponderEliminarNo me gustan los tatuajes. Se puede emborronar, pero no es posible embellecer lo bello.
EliminarUn abrazo.