Como se arraiga una araucaria
y se extienden sus raigambres
por los recovecos de lo desconocido,
y luego se eleva lentamente sobre sus pies
como quien canta salmos de alabanza;
así, dormidamente,
en el parsimonioso correr de los días,
sin prisas ni pausas,
así fue escalando ella por mi interior
hasta anidar con mimo y calor
en mi yo íntimo,
hasta tomar posesión,
de la que difícilmente podrá renegar.
Villa Encarni, un símbolo,
un amor que se ha hecho familia.

Me imagino que es un lugar importante para ti, posiblemente, si no me equivoco, desde tiempos de la infancia.
ResponderEliminarSaludos.