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15 enero 2012

YA LLEGA, YA LLEGA…

Los niños llegan abriendo un surco de esperanza, un camino que por repetitivo no deja de ser único y genuino. No hay dos seres iguales sobre la tierra y no podrá ser que mis dos nietos, a pesar de hermanos, sean idénticos. De momento, aunque no ha llegado todavía, viene con trazas distintas de cómo lo hiciera su hermano.


Lourdes ya está cumplida y convulsiones sin periodicidad definida le retuercen sus entrañas como preludio del alumbramiento. La pasada madrugada, un sonido mecánico que no era el despertador y que en lo profundo del descanso no sabía descifrar de qué se trataba me sacó de la sima del sueño. Era el teléfono casi a las cuatro de la madrugada, para advertirnos que en breve nos dejaban a Alberto de camino al hospital. Unas horas más tarde, llegando el día, tras haber estado monitorizada, volvió a salir del hospital en espera de que el alumbramiento haya madurado.

Mi segundo nieto, antes de la llegada, ya me ha quitado el sueño por vez primera, pues aunque me volví a la cama, el sobresalto y la inquietud por el riesgo que todo parto implica, me dejaron contando las horas del amanecer, con cada uno de sus minutos, a la espera de una segunda llamada confirmando el nacimiento. Cuando ésta se produjo era para comunicar la falsa alarma, lo que hace que sigamos viviendo como centinelas de una noticia que se está haciendo rogar, pero que cuando se produzca desterrará al olvido estos momentos de intranquila expectación. Ya llega, ya llega…   ya hace muchos meses que le estamos esperando, ahora con la ilusión de que va a ser en breve.

14 enero 2012

AL DICTADO

A Mirentxu con todo cariño

Tras una minuciosa comprobación del forense, el juez procedió a firmar el levantamiento del cadáver. Nadie diría que Marce había sido una chica alegre, jovial, dinámica, locuaz…  Siempre tuvo muy claro lo que quería ser de mayor, pero a veces el destino te cierra puertas que te obligan a tomar otros caminos. No fue brillante, pero pudo sacar sus estudios sin demasiados tropiezos hasta alcanzar su título de azafata. Se presentó para Iberia, pero le recomendaron que perfeccionara su inglés si quería optar al puesto más adelante: “aún eres joven —le dijeron tras darle la vuelta al documento de identidad—, todavía tienes por delante varias convocatorias”. Se marchó a Inglaterra como Au-pair y al año siguiente logro su meta y comenzó haciendo vuelos nacionales.


Su padre era un hombre rudo, de malos modos y pocas palabras, de quien sólo había oído reproches. Marce solía comentar con amargura que nunca había oído a su padre decirle que la quería. Nunca había aceptado que su hija le preguntara por su madre, quien se había suicidado siendo ella muy pequeña y se lo había ocultado. Marce no tenía ningún recuerdo de su madre, ninguna emoción con la que idealizarla; sólo una cadenita de oro con una medalla de la Virgen de la Merced que un buen día encontró hurgando en la alcoba de su padre. Su muerte seguía siendo para ella un misterio y ni su padre ni sus tías les habló jamás de ella.

Marce era una chica muy despierta y extrovertida y pronto consiguió hacer vuelos transoceánicos, lo que implicaba pasar días fuera de casa. Había tenido un noviete con el que rompió pronto sin haber encontrado el amor. En su mente se había forjado la idea de alguien más maduro que supliera al padre que verdaderamente nunca había tenido. El comandante Ramírez le doblaba la edad. Era un hombre atractivo, con don de palabras y de gente. Toda la tripulación compartía el mismo hotel. Una noche, tras la cena, estuvieron tomando una copa, unos bailes y sin saber cómo Marce compartía sus sábanas con el comandante Ramírez. Para ella era el canon del hombre: elegante, cordial, cariñoso, viril, apasionado…  reunía los valores que había idealizado como síntesis de padre y marido. Ambos pasaban muchas noches juntos; él llegó a prometerle que se separaría de su esposa, pero es algo que nunca llegó. Lo que sí llegó fue un destino diferente y un alejamiento profesional del comandante Ramírez. La decepción le llegó a Marce cuando, al reclamar, supo que había sido el comandante quien había solicitado que la relevaran.

Perdió el control y el dominio sobre sí misma entregándose a los primeros brazos maduros que la rodearan con aparente cariño. Buscaba al padre-esposo que nuca tuvo y se fue dejando la vida y la juventud por camas extrañas que antes o después terminaban por dejarla a ella. La joven Marce ya no estaba tan lozana; la bebida y los coqueteos con sustancias prohibidas le iban minando su personalidad y sus ansias de vivir. Aquella gélida mañana de enero la encontraron en la acera de Vía Augusta, casi esquina con la Diagonal. Los servicios médicos no pudieron hacer nada, ella misma había puesto fin a su calvario, como siguiendo al dictado del fiero enemigo que la habitaba y no le había permitido conocer la felicidad.

13 enero 2012

TE ESTOY BUSCANDO


Te estoy buscando
incesantemente
de la mañana a la noche,
en la ciudad y en sus arrabales,
en los centros comerciales
y en los de ocio.

Te estoy buscando
intensamente
de norte a sur
y de este a oeste,
como quien pone
la vida misma
al servicio de un anhelo.

Te estoy buscando
ardorosamente
sin pausa ni descanso,
a todo trance,
como busca el asmático
el trago de aire de supervivencia.

Te estoy buscando
apasionadamente
y, a pesar de los desaires,
no dejo de soñar
que me digas que sí
y pueda finalmente
conseguirte, ansiado trabajo.

12 enero 2012

A LA LUZ DE LA FAROLA

 Llega la noche con su abrigo de tul negro trasparentando el sin vivir de las horas previas; ni siquiera el cepillado de dientes y el abrazo tibio de la ropa de cama es suficiente para romper con la agitación. Por la ventana se filtra la luz cercana de una farola amarillenta que el frío preserva de los insectos de otras épocas. En la habitación la penumbra; en el cuerpo el cansancio acumulado; en la mente el murmullo de la última noticia recibida, esa maquinación incesante que no entiende de jornadas ni de horarios, sino que se abre camino como agua derramada.


Se ha escapado. Va bien abrigado —dijeron—, pero ni siquiera lleva cartera. Todos los caminos nocturnos son ciénagas para quien no tiene donde reposar la cabeza. La noche se presenta extensa  y fría como la tundra, desértica y silenciosa; sólo el runrún del pensamiento mantiene en acción involuntaria sus mecanismos. El cuerpo se ha hecho uno con el lecho y se ha planchado entre las sábanas esperando el paréntesis reparador. Tras los cristales, sombras chinescas prefiguran monigotes que quieren parecerse a él; parece que gesticulan, pero deben ser las hojas del naranjo movidas por el viento. Se caen los párpados, pero se resisten a no seguir vigilantes y la luz mortecina de la farola cercana alimenta con su cantinela de cuentos truculentos e historias inquietantes. Un ruido…   Con la calefacción apagada, cuando el agua se enfría, los tubos parecen dar un suspiro: es el momento en el que se relajan de la prensión del agua caliente. El reloj no se cansa de dar la hora, y hasta las medias. Otras noches no se aprecia su trabajo incesante ni su compañía. Esta noche llevamos el mismo camino: uno con su característico tic tac, el otro con el runrún de la vigilia. Por la ventana, pestañea de vez en cuando la luz de la farola y solo sabe dar malos presagios del prófugo. La esperanza está en la salida del sol que todo lo incendia.

11 enero 2012

QUINARIO A JESÚS DE LAS PENAS

Para muchas personas la Semana Santa es solamente una manifestación religiosa, un acontecimiento socio-cultural  y tradicional que sucede cada primavera. Para éstos, ni siquiera se trata de una semana, sino del Domingo de Ramos y luego un puente que cruza entre el jueves tarde y el domingo siguiente con un gran bullicio en las calles. Para los cofrades es el centro neurálgico de la manifestación popular de fe, donde una serie de catequesis visuales dan cuenta de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.


No quiero hablar de lo obvio y doy por archiconocida la Semana Santa de Sevilla, con una media de ocho procesiones diarias de domingo a domingo, donde imágenes, nazarenos, música, flores, orfebrería y enseres pregonan las vicisitudes del Señor en su Pasión. Obras de arte que en muchos de los casos arrastra una tradición de siglos y que desde distintos punto de la ciudad y sus barrios confluyen en un itinerario común denominado Carrera Oficial. Eso es en síntesis la Semana de Pasión para la mayoría de las personas, creyentes o no. Para los cofrades, esa semana se extiende a lo largo de todo el año y hasta es tradicional en los establecimientos de hostelería sevillano ver un cartel que anuncia los días que faltan para el próximo Domingo de Ramos. Pero al margen de esa única salida procesional al año, las cofradías mantienen una gran actividad durante todo el año a lo largo de cada una de sus semanas. Hay actividades cultuales, de formación, de caridad…   Absolutamente todas ellas desarrollan una labor de ayuda social sin la cual la crisis que atravesamos sería aún más aguda.


Como recogen sus Reglas, en Las Penas —mi hermandad— dio comienzo ayer martes el Quinario a su titular, como siempre en la segunda semana de enero. A tales efectos, a pesar de contar con un director espiritual, suele venir invitado un predicador. Y como prueba de que la vida es infinita, o sea, circular, en esta ocasión predica Fray Pedro Fernández Alejo, el trinitario que bautizó a mis hijos en Madrid, en los años 70, y que ahora es párroco de San Ignacio de Loyola en Sevilla.


10 enero 2012

SUBIDA DE IMPUESTOS

Ellos lo cuentan todo, el antes y el después.






09 enero 2012

ESPAÑOLES POR EL MUNDO


Algunos porque salieron en busca de aventuras, otros por necesidad y los menos empujados por las circunstancias, son muchos los españoles que residen fuera de nuestro país. Y es que la emigración, aunque sea temporal, es tan remota como la vida misma. Esa circunstancia es la que ha favorecido el programa televisivo de TVE, que a su vez ha sido imitado por varios canales autonómicos con ciudadanos de su ámbito geográfico en el amplio panorama mundial.

Entre los aventureros, aunque la norma es ir, explorar y volver, también los hay que encuentran algo que les ata y echan raíces definitivas que no siempre pueden o saben explicar. Aquellos que viajan por necesidad, por buscar otros horizontes más prósperos donde ganarse la vida, creíamos que habían desaparecido con el decaído esplendor Hispanoamericano de la primera mitad del siglo XX o la Europa rica de los años 60; que nuestro propio progreso había repatriado a la mayoría y acabado con el ansia de otras perspectivas más propicias; pero esta crisis que nos asola nos está haciendo volver a caminos sobre los que ya había crecido la hierba. Al margen de los dos grupos anteriores hay otros llevados por las circunstancias: matrimonios mixtos en los que alguno de ellos tira del otro hacia su origen o realización de un trabajo puntual con su propia empresa española. Lo cierto es que aunque sólo existen fronteras para el hombre, no así para el dinero y las mercancías, son muchos los españoles que están viviendo fuera de su tierra.


Cuando se publique esta nota, amigo lector, mi hijo Carlos estará volando camino de Moscú, tras un corto periodo vacacional de Navidad, donde reside desde el pasado mes de agosto. La salida nocturna y la diferencia de tres husos horarios harán que se pase toda la noche volando, aunque realmente el vuelo es sólo de cinco horas. En su caso ha sido trasladado por su empresa para desarrollar allí un proyecto que se prolongará por un par de años y luego vuelta a Sevilla.

Algunos se preguntarán que a qué viene este cuento. Y no les faltará razón, pero ¿qué puede hacer uno cuando viene de la estación de dejar a su hijo cargado de equipaje y vuelve a casa con la intención de llegar a tiempo de colgar la entrada del día en el blog? Su madre compungida y yo con las ideas bloqueadas, no se me ha ocurrido otra cosa que hablar de aquello que en estos momentos ocupa íntegramente mi pensamiento.