En el principio era la palabra
y sin la palabra era el silencio
y en el silencio se perfiló el abismo
y del abismo brotó la luz
y la luz vino a poner orden en el caos
y del caos la noche parió al día
y con el claror del día se separaron las aguas
y de las aguas se generaron los ríos
y de los ríos se acumularon los mares
y sobre los mares sobrenadaron los cielos
y por los cielos se desparramó el firmamento
y en el firmamento se encendieron las estrella
y la más brillante de las estrellas era el sol
y el rubio sol iluminó la tierra
y la tierra —que estaba en barbecho— produjo vegetación
y entre la vegetación los árboles con frutos y semillas
y de las semillas se nutrieron los animales
y los animales se especializaron
y de la especialización surgieron las especies…
Pero todo seguía en silencio
y vio Dios que nadie usaba la palabra
e hizo Dios al ser humano a su imagen y semejanza
y habla y habla y habla y habla y habla y habla…






