Una estrella, un corpus central
y cinco extremidades
que se irradian hacia los extremos;
una naturaleza única
que se expande como cinco husos horarios
y cada cual vive el ámbito que le toca,
en desgracia o en suerte.
El mismo ser, como estrella del cielo
que se apagó en las aguas marinas,
y del contraste
se le erizó la piel en espinos.
Una única entidad, una conciencia
y sus cinco ramificaciones
que llegan acá o allá,
según lo aleatorio de la casuística,
con la dependencia debida al núcleo.
Tú y yo, corpúsculos de un mismo devenir,
una materia primigenia y única,
y nos debatimos en este mar de confusiones
que más tratan de desgajarnos
que de unificarnos en sólida alianza.

Algunos se estrellan.
ResponderEliminarAbrazo.
Hay de todo en la viña del Señor, Cayetano.
EliminarUn abrazo.
Bella metáfora esa estrella de mar, que puede ser la unidad de un grupo, de dos personas o de una familia...Lo cierto es que tu le has buscado un buen trasfondo literario, amigo.
ResponderEliminarMi abrazo entrañable y te espero en mi blog, porque el poema te va a gustar y espero que lo entiendas...
Espero acceder a él sin problemas, pero estoy viviendo un pequeño trauma porque no sé actualizar mi blog, se me ha perdido la instrucción que tenía para ver las novedades de mis amigos, etc. Espero que cuando mi hijo tenga vacaciones, aunque él no usa esta herramienta, pueda normalizármelo.
EliminarUn abrazo muy entrañable.
Copio y pego a Cayetano, pero tu poema es profundo en el sentir, un abrazo Francisco!
ResponderEliminarMuchísimas gracias, María Cristina, por tu valoración.
EliminarUn abrazo.