Un nuevo despertar,
la penumbra va dejando jirones
que iluminan de esperanza el entorno,
lo tinta de novedades y hasta de júbilo;
aunque todo cuanto nos rodea es pasado,
los harapos y las excelencias de ayer.
Pestañear, abrir los ojos al nuevo día
y revestir de ilusión lo cotidiano,
para que, a ser posible, presente la apariencia
de una iluminada y extraordinaria esperanza.
Esto es la vida:
morder el polvo, el hueso duro de roer,
la ternilla gomosa e indigesta,
y hacer con todo ello un plato suculento
con el que abordar la ingesta del nuevo día
a la medida de cada amanecer.
Es abrir los ojos en la incertidumbre de la bruma
y asegurar la coraza y fascinación de lo corriente,
es saber escoger la indumentaria y acicalarte,
ponerte unas gotas de fragancia
y salir al mundo con el ímpetu de un payaso,
provocando risas, aunque muerto de miedo,
pero con la sonrisa desabrochada y panorámica,
tratando de sembrar ilusión hacia adentro
y hacia afuera.

Aunque el entorno no llegue a ser lo que esperamos, podemos vestirnos como decís de todo lo necesario para salir adelante "aunque vengan degollando" Un abrazo Francisco!
ResponderEliminarNo podemos dejarnos guiar por quienes vociferan a nuestro alrededor.
EliminarUn abrazo.
Cada día estrenamos obra. Todas las entradas vendidas.
ResponderEliminarSalud.
Efectivamente, Cayetano, cada día es un estreno al que nos enfrentamos.
EliminarUn abrazo.