12 mayo 2016

NINGÚN NIÑO SIN BIGOTE



¿Quién carga con la muerte
de un niño que fallece de hambre,
de un chico que ha perdido el sabor
de la leche en su tracto digestivo?
¿A qué ministerio, a qué ministrable,
a qué misterio le resulta achacable
que en vez de pintarse un bigote blanco,
con la leche blanca de un cartón de leche,
se demude el color de su tierna carita
en máscara de cera que anuncia la muerte;
que todavía es vida, pero vida embargada?
¿Qué sabe Panamá? ¿Qué saben las Vírgenes?
¿Qué sabe Gibraltar? ¿Qué saben las Bermudas?
¿Qué sabe nadie que no sepa una madre
del ronroneo de tripas, agudas y graves,
y su nocturna música de percusión y aires?
Estos niños no son refugiados, no corren
de una guerra sangrienta, son los excedentes
de una sociedad que quiere sacarles
por la puerta trasera que no da a la calle.
¿Quién aboga por ellos? ¿Quién dibuja
sus caras famélicas, en la nueva campaña,
mamando en la ubre de un Estado solidario,
donde todos los niños tengan bigote blanco?
No. No llores conmigo. El llanto no sacia
y de esto saben mucho sus sufridas madres;
échate mano al bolsillo, compremos leche abundante,
para que no haya ningún niño sin bigote,
sin bigote blando de hoy en adelante.

8 comentarios:

  1. Para ello hay que movilizarse. Las recogidas de alimentos en las puertas de los supermercados por parte de voluntarios debidamente acreditados suelen dar buenos frutos. Doy fe de ello: este pasado fin de semana, Granito a Granito (con uno de mis hijos y mi mujer entre ellos) decidió dedicar viernes y sábado a este menester. Y la gente responde, porque les llega muy dentro. Y nada cuesta salir del super con un litro o dos de leche extra o un paquete de garbanzos para donarlos a los de la recogida. Y la conciencia algo más tranquila. Y el super hace más caja. Todos contentos.
    Un abrazo, Paco.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La solidaridad social está logrando evitar la catástrofe a la que el Estado no pone remedio. Por supuesto que son efectivos estos ejemplos. Hoy, gracias a Cáritas, Cruz Roja, Banco de Alimentos y otras organizaciones, se está paliando las graves consecuencias de esta crisis de la que parece que se sale, pero en la que los último están cada día más hundidos.

      Un abrazo.

      Eliminar
  2. No solo de leche vive el niño, hay que darle, carne, pescado y otros productos que desgraciadamente sus padres no pueden pagar, no tienen trabajo ni tampoco entra una ayuda en casa, mientras otros, con un sentimiento mentiroso, dicen que tenemos que ser honestos y poner la X solidaria en su correspondiente casilla, sinvergüenzas.

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El vaso de leche es el símbolo, pero no sólo de pan vive el hombre, Emilio.

      Un abrazo.

      Eliminar
  3. La recogida de alimentos en ls supermercados da buenos resultados, las personas que acudimos a ellos añadimos a la lista de las compras algunos artículos para socorrer a aquellas personas que necesitan la solidaridad de los demás para para poder sobrevivir en este mundo injusto. Un día hablando con unas personas colaboradoras me indicó que las cestas iban llenas de alimentos de diferentes clases pero tenía una carencia total de artículos de limpieza y a la leche y legumbres que iba a aportar añadí un gel de baño...ese apartado nunca lo había tenido en cuenta ya que siempre me había centrado en la alimentación.

    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ayer fue para mí día de Banco de Alimentos: por la mañana descargar ordenar y distribuir en 32 lotes; por la tarde hacer entrega de ellos a otras tantas familias. Decía la Madre Teresa de Calcuta algo así: sin mi pequeño gesto, la mar seguiría siendo la mar, pero le faltaría esas gotitas. Ayer fue día de gotitas, de 32 gotitas.

      Besos.

      Eliminar
  4. Las organizaciones civiles no alcanzan a cubrir todas las necesidades de los niños del mundo, de alimentos de buen trato de vida digna. Se necesita el despertar del resto de la sociedad.
    Un abrazo de anís.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El problema es que la sociedad más despierta es la civil y no la gubernamental. Y de la civil, aquella más comprometida con sus semejantes. La solución a todos estos graves problemas han de venir por el compartir, pero parece todavía una fruta verde que tardará en madurar mientras caen por los bordes del camino millares de criaturas.

      Abrazos de anís.

      Eliminar