25 mayo 2016

ESPERA TE ESPERA



Escucha cómo tiembla
mi corazón de niño de pueblo
oteando desde lo alto
los tejados de tantas vidas
enraizadas a esta geografía:
un entramado de calles
que suben como sarmientos
por la ladera hasta la cima
y allí el Castillo de Fatetar.

Es domingo, la actividad es escasa
en este pueblo blanco gaditano
con trazado quebradizo;
unos pocos desayunan en el bar
y de las numerosas puertas cerradas
salen suspiros
tan imaginarios que parecen reales;
a lo lejos, en la campiña,
espaldas dobladas reverenciando
labor-culto a los cultivos.
Sobrevuela un grajo
─tal vez una primilla─
por encima de la peña;
entre los muros del castillo
crecen flores y jaramagos,
que descomponen y desordenan
los viejos sillares;
finalmente, unos chavales corretean
alborotando por el centro de la calle,
donde los coches son lo accidental.

12 comentarios:

  1. Que buena es la espera cuando el resultado es estar rodeado de tanta belleza,..de tantos años de alegres costumbres...de paisajes de ensueño...de gritos infantiles que sobrevuelan con los grajos...vale la espera...besoss

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    1. Muchas gracias por tan completo comentario, Diva.

      Besos.

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  2. Pensé que había un fallo ortográfico cuando he visto el título, pero me digo, de Francisco imposible, así que busco donde está ese castillo de Fatetar, no me sonaba, y leo que se encuentra en Espera municipio de Cadiz y ahora entiendo, por lo que leo tiene muchas historia así que estoy contigo, Espera me espera.

    Un abrazo.

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    1. A todos se nos puede escapar un gazapo, Emilio, y yo no soy perfecto. Yo sentí esa misma curiosidad y averigüé lo que mi anfitrión, nacido allí, no sabía.

      Te copio y pego lo que publiqué ayer en Facebook del escudo de Espera:

      La leyenda del escudo del pueblo de Espera, (Cádiz) dice así: “Soy Espera, tan antigua como otra Tile”, lo cual representa un misterio para sus propios habitantes. Indagando, descubro que Tile aparece en Virgilio como la última isla de la Tierra, y es recogida por Cervantes en Los trabajos de Persiles y Sigismunda (1617). Miguel de Cervantes lo pone en boca del ayo Serafido, y, además, nos brinda datos precisos de identificación y localización: “También te he dicho cómo en la última parte de Noruega, casi debajo del Polo Ártico, está la isla que se tiene por última en el mundo, (...), cuyo nombre es Tile, a quien Virgilio llamó Tule en aquellos versos que dicen, en el libro Georgicas: “ac tua nautae numina sola colant: tibi serviat ultima thule ”. Que Tule, en griego, es lo mismo que Tile en latín. Esta isla es tan grande, o poco menos, que Inglaterra, rica y abundante de todas las cosas necesarias para la vida humana…”

      Un abrazo.

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  3. Bella estampa.
    No sé si te has dado cuenta, si lo has hecho adrede o te ha salido el inconsciente a borbotones para imponerse en el poema, lejos del control aparente del que lo escribe: los niños -esos de la infancia que jugaban tal vez a la pelota o quizás a pisar las sombras- son el marco que abren y cierran el poema. En medio queda la reflexión del adulto que un día también fue niño.
    Un abrazo, Paco.

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    1. Eres muy perspicaz, Cayetano. Efectivamente no es inocente el niño que observa y los niños que cierran el poema.

      Un abrazo.

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  4. Hola Francisco, muy buena entrada, no sé si es actual o permanece en tu alma como algo bello que viviste una vez como niño de pueblo y ahora regresas a él y solo encuentras esa soledad donde ni siquiera pasa un coche y solo los niños juegan como siempre corriendo unos tras otros, aunque el que ahora jueguen los niños al corre corre que te pillo, ya se ha quedado en el olvido, ahora ason los móviles los que teclean sentados en cualquier parte, ajenos al compañero de al lado al que estan mandando mensajes en vez de unas cálidas palabras...
    ¡Cómo cambian los tiempos, como cambiamos nosotros...!

    Un abrazo con mi cariño.
    Ángeles

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    1. Es plenamente actual. El domingo nos recogieron unos amigos y nos fuimos cinco matrimonios a pasar el día. Algunas personas son originarias de allí. Tomé fotos y luego surgió el poema, aunque de alguna forma lo había vivido in situ. Muchas gracias, Ángeles.

      Un abrazo.

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  5. Hoy tu entrada ha despertado mi curiosidad por ese castillo del que habla tu poema y como soy muy dada a ir por Cádiz he buscado la población a que pertenece. De momento lo que conozco de Cádiz es mayormente su capital ya que voy todos los años unos días a playa Victoria, aunque también he visitado otros municipios de la costa y de los pueblos blancos.

    Besos

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    1. El municipio se llama Espera y está dentro del circuito de los Pueblos Blancos. Sin dudas un pueblo singular con una larga tradición histórica y presencia de varias culturas.

      Besos.

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  6. Es maravilloso visitar el lugar donde siempre quedamos niños. Creo que nuestra alma, niña mimada, nos dice, dale, dale! Vamos a esos reencuentros y reconfirmaciones.
    Un beso.

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  7. También es maravilloso regresar del hospital de ver a un amigo enfermo y encontrar en el ordenador tantas veces tu nombre como estrellas hay en el cielo. Muchísimas gracias.

    Mil besos.

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