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09 enero 2025

EL FIRMAMENTO DEL ABUELO

 




Se hizo acompañar por el nieto

al ceremonial nocturno de la azotea.

Debajo está el murmullo de la ciudad

y la estridencia de algún televisor

sobrenadando por encima de lo educado.

Lo tomó de la mano derecha,

le extendió el dedo índice

y le iba señalando a cada estrella

con la solvencia de haber paseado

por sus calles y avenidas con frecuencia.

Con el tiempo se había convertido

en ritual cotidiano. Otros abuelos,

a otros niños, narran cuentos o fábulas

cuando llega el momento del descanso.

Al abuelo solo le interesan los caminos,

las sendas y recovecos nocturnos de luz,

los vericuetos por los que su imaginación

se mueve cada noche con destreza,

salvo en días opacos o de densa lluvia.

Al parecer, según le contó su mamá,

el abuelo sintió una atracción incontrolable

por el nocturno mundo de las estrellas

cuando la abuela emprendió, un día aciago,

el inexorable camino sin retorno.

08 enero 2025

LAS VIEJAS PALMERAS

 



Las viejas palmeras,

pórtico permanente del atrio

en el silencio de la noche

o en el clamor del día de mercado,

o cuando mirando al suelo

nos centrábamos en los juegos,

o departiendo en los veladores

vinos y viandas.


Las esbeltas copas verdes

en competencia y cosquilleo

con el azul del cielo,

donde los ángeles saben descifrar

cada gesto fluctuante en el aire.


Al pie, los juegos infantiles

y en las solemnidades punto de encuentro,

puesta en escena

y decorado natural de cánticos y alabanzas,

punto de arranque o despedida

de cada desfile procesional.


Impertérritas, enhiestas, que no altivas,

protección natural y oasis,

preámbulo,

proemio del templo que me vio crecer.

07 enero 2025

SINGULARIDAD EXCLUSIVA

 




El paseo nocturno envuelve

en su luz natural,

un intimismo en vela

con alguna ráfaga de luna

como sextante entre las ramas.


Bajo los pies, una alfombra de hojas

ponen música a los pasos

y obliga a tener precaución en el andar.

El sol duerme profundamente,

la luna bosteza entre nubes

y se toma descansos alternativos

como un leve tartamudeo al expresarse.


A orillas del río, la soledad es menos intensa

pero se acompaña

de la musicalidad del agua,

y acompasa la sonoridad

de las suelas del calzado sobre el firme.


Dicen que no hay dos noches idénticas,

pero el invierno impone su marchamo

de singularidad exclusiva.

06 enero 2025

LA RUTINA DE LOS AÑOS

 



La rutina de los años

no amaga con arruinar

la dicha del despertar más feliz

del niño que me habita,

con el sobresalto de que, un año más,

han llegado los Reyes Magos;

y no han pasado de largo.


Antaño, entre los útiles escolares,

se filtraba una pelota o un rompecabezas;

ahora, entre las promesas de los días inmediatos,

se ha colado un nuevo aniversario

y ya pasan la cincuentena.


No es fácil acabar con el sentido de la dicha

cuando la rutina viene salpicada

de un gozoso sobresalto.


Por la escalante yedra de los años

se agarra y afianza

la raigambre de lo largamente vivido,

y se hace culmen

en cada una de sus festividades

con longeva existencia.


05 enero 2025

SIN PERDER LA ESPERANZA

 




Como vuelve la luz del día cada mañana

y pasa su difumino sobre las tinieblas

y con bostezos de esperanza

lo reviste todo de novedad y frescura.

 

Como después de la tiritera del invierno

se desperezan las mañana de abril

y un aromático y blanco armiño

lo cubre todo de esperanza anaranjada.



Como ensayan las olas de manera incesante

ese encuentro de yodo y sal sobre la playa,

y parece retirarse para volver a acometer

con renovados bríos de pasión y locura.



Así como un mandato telúrico y desconocido,

vuelvo una y otra vez sobre tus pasos perdidos,

con la terca esperanza de que me abras

el mamparo de tus brazos y diluirme en ellos.

04 enero 2025

PASA EL TIEMPO

 




Pasa el tiempo travistiéndose:

amanece, sestea, anochece,

pero nunca pasa nada.



Un día sucede a otro día

como la luna mengua

después de haberse colmado.



Una cima, otra sima;

una subida, una bajada

y todo vuelve al punto de partida.



El bebé es un ser indefenso,

el adulto trata de ser un aguerrido,

el anciano tiempo colmatado

que se debilita tratando de volver

a los orígenes sin lograrlo:

un tránsito hacia lo eterno

del que nadie escapa victorioso.



Aquí no pasa nada, tan solo el tiempo.

03 enero 2025

CABALGANDO LOS DÍAS

 



Palidece la tarde,

avanza la tibieza en retirada

hacia el precipicio del horizonte,

pierde el río su irisado maquillaje

y se remansan las prisas

antes de que se encienda

el alumbrado público.


Se ha adormecido un tanto el alborozo:

los niños abandonaron sus juegos,

las palomas se han replegado

y habitan en silencio las copas de los árboles,

la tarde enmudece lentamente

y se hace noche cerrada.


Debería escribir la carta a los Magos,

pero no se me ocurre pedir otra cosa

que un poco o un bastante de vitalidad,

esa que se fue cabalgando los días

como si habitara un infinito anochecer.