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28 mayo 2026

INTUICIÓN

 




Señor, intuyo que eres pluscuamperfecto,

y, por tanto, sospecho

que también lo han de ser tu bondad

y tu generosidad con certeras

y muy poco ponderadas mayúsculas;

así que me verás a través de lentes de aumento,

y hasta me has de catalogar como digno merecedor.


Un lejano día, jugué con unos anteojos

que tenía mi abuelo en su desván,

tratando de descubrir el más allá,

y a fe que me resultó muy divertido:

cuando lo manejaba correctamente,

apareció en primer plano un afilador,

de cuya muela surtían estrellas chispeantes

que se elevaban a los cielos

y desaparecían al instante

envueltas en los flecos gaseosos de la nada.


Luego, le di la vuelta,

y las figuras se despeñaron por el barranco de lo infinito;

entonces vi a un policía infantil

que detenía a un automóvil de juguete

y le imponía una infracción,

obligándolo a viajar en sentido contrario.


Cambié a la postura de proximidad

y el niño era un anciano atribulado,

y el policía infantil un laureado oficial

que le ayudaba a encontrar

el camino correcto.


Señor, intuyo que eres pluscuamperfecto,

que me cuidas en la distancia

y que me esperas con ternura;

pero no sé por qué lado de tus anteojos

me observas y me soportas sin corregirme.

1 comentario:

  1. Los anteojos suelen llevar unos tapones protectores. Conviene quitarlos para ver bien lo que pasa.
    Un abrazo.

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