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30 octubre 2013

HERRUMBRE

¡Déjame;
retírate de mí
pensamiento obsceno,
no vengas a enturbiar
la paz de mi alma
en esta cenizosa mañana otoñal
que habitaba presagios ilusorios!


¡Aléjate, herrumbre;
no amases mis pensamientos
con una medida ponzoñosa,
cuando de ti esperaba
el brazo extendido
indicando el camino recto
y el brindis festivo!

Es cierto que han bajado
las temperaturas,
pero tu filo de acero
ha sajado
el esmeralda de mi espejismo
y lo ha travestido de cardenillo.

¡Aléjate! ¡apártate! ¡ retírate!

Quiero seguir soñando
en campos de azur.

28 octubre 2013

EXPIACIÓN DE AMOR

A ti, mi amor,
consagro mi indeleble mirada,
mi atención pormenorizada
y hasta mis cinco sentidos,
auxiliados en la tecnología.

Para ti, Ángela,
soy todo oídos
y atención minuciosa;
en los nimios detalles
la expresión de mi amor,
en días azules u opacos,
con interferencias o sin ellas;
tras el visillo de mis atenciones,
toda la expresión
de tu carnalidad generosa
y tus ocultos sentires.


Desde lejos, te ensueño
e interpreto,
en lontananza
te intuyo y te adivino,
te interpreto y piso
sobre tus huellas recientes,
en este celo que me asfixia
por amor a tu conocimiento.

En la tormenta,
el trueno ensordece
y el rayo ilumina;
así es la pasión
de esta expiación que me domina.

27 octubre 2013

POR SORPRESA

Los nietos son un rayo de sol
que traspasan la niebla,
un rescoldo cálido para el alma,
un ramillete aromoso
de ilusión y fragancia
con quienes saciar la sed
ardorosa
y renovar y redoblar los desvelos.

Llegaron por sorpresa;
con celeridad tuvimos
que cambiar el esquema del día,
y aplazar las tareas
para peor ocasión
hasta después de la despedida.


Todo lo llenan de bullicio,
de risas, de alboroto,
de juegos, de mimos,
de amor desmedido y desmesurado:
son pompas de jabón tornasoladas
que fluctúan con la brisa del alma.

Y así, desmadejado y rendido,
ahíto de juegos,
queda uno feliz e insulso
cuando se marchan;
la naturaleza es sabia:
te manda nietos cuando tu interés
está más centrado en los mimos
que en educar,
en recolectar que en sembrar. 

25 octubre 2013

SILENCIO

Callé porque pensaba
que poco o nada
tenía que decir,
—quizá algún monosílabo afirmativo—
que mis balbuceos
eran como pausas musicales,
esos silencios
con los que subrayar
al oboe o al chelo
lo que pronuncian con tanta delicadeza,
y silencié mi nada
en un oscuro anonimato.


Callé durante mucho tiempo,
convencido de la ingravidez
de la comparsa de mi asentimiento;
pero un día probé
y pude hablar:
primero fue un pequeño racimo
de sustantivos inconexos;
luego les añadí pronombres
y, como araña que teje,
había levantado un muro
de piedra seca
a la que siguieron
locuciones discrepantes;
entonces, y sólo entonces,
me aplicaron una mordaza,
haciéndome ver
que lo mío es el silencio.

23 octubre 2013

NÍVEA

Nívea;
como una novia esperada
a la puerta de un templo...

Minutos eternos
que pasan sin pasos ni prisas,
al tiempo que repaso
los proyectos
como en un rápido examen de conciencia.

Me encuentro entre una muchedumbre
a solas con la espera;
la garganta me oprime,
el sudor aflora
y recuerdo la pose de serenidad
que se aconseja para estos instantes.

Tan sólo sé que vendrás de blanco
y que el resto forma parte del secreto
mejor guardado;
el emplazamiento es un hervidero
cuando un sonido inequívoco se abre paso
entre la espesura
y el gentío es maleza.

Quiero correr hacia ti,
cuando recuerdo los ensayos
de una amplia sonrisa bajo el dintel
mostrando la calma de la que fui abandonado.

Finalmente, apareces
como una novia,
con andares elegantes
sobre el tapiz rojo, con pasos mullidos
y lentos, muy lentos, muy muy lentos,
inmaculadamente nívea,
como elegante zancuda
sobre campo de amapolas.



21 octubre 2013

ASCUA DE ORO

Fotografía de Isidoro Jara


La incandescente lámina del atardecer
MARILYN CONTARDI

Ha llegado con demora,
pero el otoño climatológico
ha derramado sus primeros lloros
—apenas unos suspiros húmedos—
quebrando el anochecer
de inapetencia callejera
y de recogimiento.

Sevilla es una provocación
para los sentidos
a cualquier hora,
una insinuación
como martilleo en el recuerdo;
una ciudad que se recorre
hasta en la reinvención
de los pasos dados
cuando el paseo se hace hostil
o simplemente perezoso;
un ascua de oro:
la incandescente lámina del atardecer.

19 octubre 2013

FILOSOFÍA DE LA CALLE




He salido a la calle camino de la farmacia para buscar nuevos suministros y preparado para el repago. En el camino me he topado con un pobre andrajoso, sucio y maloliente, de cabellera abundante y pastosa, cuyo atuendo hace tiempo que no se ha cambiado y por sus roturas se le ven parte de sus intimidades. Le he dado los buenos días y me ha respondido:

-                - Es más feliz quien menos tiene.

Le he preguntado que dónde duerme y me ha dicho: “por ahí”, pero sin molestarse en señalar siquiera. Le he ofrecido unas monedas con la recomendación de que se tome un café y una tostada y me ha contestado:

-                - ¡Mejor vino! El café me quita el sueño.


A la vuelta de la farmacia, daba en silencio gracias a Dios por tener un techo, un servicio médico que me atiende y suficiente para el repago. Para ese momento, José  —así me ha dicho que se llama— ya estaba bebiendo vino peleón de un cartón tetrabrik. Su cara seguía luciendo una incomprensible felicidad.