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05 marzo 2011

SEVILLA Y LOS MACHADO

A escasos 50 metros de mi casa, el Centro Cultural Santa Clara, antiguo convento de las monjas clarisas que cerró sus puertas el año 1992 cuando sólo quedaban cuatro ancianas monjas y el conjunto monumental en gravísimo estado de conservación. Desconozco el procedimiento, pero todo el conjunto arquitectónico pasó a manos del ayuntamiento y éste lo está restaurando con toda la parsimonia que los abundantes dineros necesarios exigen.


Se acaba de abrir al público parte de este edificio tan monumental como Centro Cultural, y han tenido el acierto de hacerlo rindiendo homenaje a la dinastía de los Machado con una exposición a la altura de las circunstancias. Como se explica en el folleto de mano, “con esta exposición se establece la necesaria justicia que la ciudad debe a figuras señaladas en el desarrollo de su historia reciente”.

El primer antepasado fue Félix Machado da Silva Castro e Vasconcelos, primer marqués de Montebelo o Montevelo, noble portugués del siglo XVII, casado con una aristócrata española. Antonio Machado Núñez, abuelo paterno de los poetas, fue profesor y rector de la Universidad de Sevilla. Su hijo, Antonio Machado Álvarez, Demófilo, destacó por sus conocimientos y recopilación de los cantes flamencos tradicionales; fue también profesor de la Universidad de Sevilla, articulista, juez del barrio de San Vicente y administrador de la Casa de Alba, en cuyo palacio de Dueñas nació su hijo Antonio.


Manuel Machado fue el mayor de los seis hijos habidos del matrimonio de Demófilo y Ana Ruiz. Poeta injustamente desvalorizado en el presente, pero de una hondura que el paso del tiempo tendrá que restituirle al lugar que su obra merece. Antonio, el poeta por excelencia de la familia y de la Generación del 98, nació en las dependencias del palacio de Dueñas, cuyo hecho quedó reflejado en su obra como recuerdo de un patio y un limonero, a quien le sobrevino la muerte en el exilio.



Los otros hermanos, José (pintor ilustrador de la obra de sus hermanos Manuel y Antonio), Joaquín (con destacados trabajos periodísticos), Francisco (joven poeta truncado por la guerra) y Cipriana, quien murió a los 14 años. La huella de los Machado está presente en la ciudad de Sevilla con rótulos en sus calles y placas conmemorativas en diversos lugares.



04 marzo 2011

SOSTENIDO

En la linde de tu sonrisa
anidan mis lágrimas.

Cuando el sobresalto desnudo
de la distancia viste de harapos,
sólo tu nombre en mis labios
ampara el desmayo de mi noche,
y la vigilia hace guardia
reordenando la memoria.


03 marzo 2011

...Y SEVILLA

De nuevo en Sevilla, de nuevo en casa. Después de diez días, a pesar de pasarlo muy bien, uno siempre tiene ganas de volver a casa y reencontrarse con todo lo habitual. Se conoce que quienes no somos grandes aventureros tenemos límites de saturación hacia lo novedoso.


Mis expectativas de este viaje han sido gratamente superadas, pero eso no quiere decir que vaya a seguir hablando de las Pitiusas eternamente. Quedan muchas imágenes y muchos flecos de los que contar, pero no quiero indigestaros y vuelvo a lo cotidiano, a narrar aquello de lo que se tercie, lo que vaya dando el día. No obstante, refiriéndome a los flecos, sólo unas notas sobre la condición humana.

Lo más deleznable de lo acontecido durante estos días ha sido la nausea de ver tanto plato colmado de un arrebujo de alimentos y sabores del que luego los restos eran abundantísimos, como si hubieran llenado antes el estómago que el ojo insaciable; también la codicia y el desorden de meterse enormes platos de dulces varios después de una comida copiosa, como el que acapara energías para afrontar un periodo de privaciones. Esta actitud no es privativa de los viajeros del IMSERSO, pues quienes tenemos larga experiencia profesional en la hostelería sabemos de los codazos que se dan las gentes, también en las fiesta de postín, por alcanzar las primeras copas y los primeros canapés; luego, tanto en uno como en el otro caso, cuando ya no puedes comer más, ves que siguen reponiendo el buffet. ¡Somos incorregibles!

Ayer, a la hora del autobús que nos llevara al aeropuerto de Ibiza, de nuevo se manifestó la codicia en forma de urgencia como si no fuéramos a llegar todos juntos al terminal. El resultado fue que las maletas de los primeros en subir estaban en el fondo y fueron las últimas en salir. Finalmente, otra amalgama de urgencias en la cita distribuidora de equipajes, ya en Sevilla, y nos fuimos difuminando hacia la salida del aeropuerto mientras el reloj seguía marcando la misma hora para todos y todos a un tiempo.

02 marzo 2011

EIVISSA: DESDE LOS BALUARTES

Desde el mirador del rey Jaume I, asi como desde los distintos baluartes, a vista de pájaro, Dalt Vila nos presenta una visión de Ibiza inimaginable. 


Vista parcial del puerto.

Al fondo, como sombreada de amarillo, Formentera.

Al fondo de la imagen el sur de la isla de Ibiza.

Dispersos por el mar, algunos pequeños islotes.

Mirando hacia el sur.

La bocana del puerto y la Marina.

La Marina y el puerto.

Otra imagen de la Marina.

A la izquierda del puerto el ensanche de la ciudad.

El día no fue el más propicio para contemplar con nitidez estas vistas, pero fue suplido con mucha fuerza de voluntad y grandes deseos de compartir. En la imagen, la iglesia de Santo Domingo.

01 marzo 2011

EIVISSA: DALT VILA

Ante la aparición de las armas de fuego y los frecuentes ataques de los turcos, el rey Carlos I acordó construir una nueva muralla, de un perímetro superior a la que antes construyeran los musulmanes, que rodeara la ciudad. El proyecto fue encargado a Giovanni Battista Calvi siendo modificado y ampliado posteriormente por Giacomo Paleazzo. Conservadas hasta la actualidad, la murallas renacentistas disponen de siete baluartes poligonales y un revellín.

Dalt Vila o parte antigua de la ciudad está encaramada en la cima de un monte, en cuyo punto más alto se encuentra la Catedral, dedicada a la Virgen de las Nieves,construida entre los siglos XIV y XV, pero con importantes reformas en el XVIII, mezclando por tanto estilos tan diferentes como el gótico catalán y el barroco.  Junto a la Catedral, se encuentra un edificio medieval que albergó la institución política que gobernó Ibiza desde el siglo XIII hasta el XVIII, la Universitat. El edificio es hoy Museo Arqueológico. Y en la misma plaza, la Reial Cuira, con su inconfundible puerta gótica, que albergaba lo que hoy llamaríamos tribunales y notarías.

Desde este mirador, así como desde los baluartes, se nos ofrecen panorámicas sobre toda la ciudad, sobre el puerto y sobre la isla de Formentera.

Fachada de la catedral.

Fachada del museo Arqueológico y torre campanario.

Nave central

Lateral izquierdo

Lateral derecho


Órgano


El descenso de Dalt Vila ofrece multitud de perspectivas únicas, como esta puerta en la que se aprecian vestigios de la vieja muralla árabe.

 O bien un callejón tan recoleto como este.

Calle con casas de sillares y otras enjalbegadas de cal.

 Según se callejea hacia la marina, la Catedral t su campanario siempre lo preside todo.

Patio de Armas.

Entrada (para nosotros salida) principal al recinto, con su puente levadizo y su foso.

Sobre la puerta principal se lee que fue inaugurado este recinto por el rey Felipe II.

28 febrero 2011

PARTO DE LA NOCHE EN "ES CANAR"







27 febrero 2011

CASA PAYESA IBICENCA

La casa payesa ibicenca es la típica casa de campo de las Pitiusas. Con una economía de supervivencia, en estas casas se llevaban a cabo todas las tareas que tienen que ver con las labores agrícolas. Dada la escasa pluviometría, las cubiertas son planas y un sistema de recogida conducen y almacenan el agua de lluvia hasta el aljibe.

Esta casa se encuentra tal como fue construida en el siglo XVIII


Muestras de los productos habituales.


Molinos y arados


Por encima de los aperos de las bestias, vigas de la resistente madera de savina.


La muela es imprescindible para la molienda.


No hay tarea que no desarrolle el payés, por tanto necesita de tantas herramientas.


Arel, cuerdas, bieldo, pala y hasta hormas para el calzado.


Esteras, cestas y espuertas.


Tinajas, hachas, tenazas y otros elementos.


Cocina y pucheros


La casa no es sólo un espacio de trabajo, sino de morada.


Con un espacio peculiar para el aseo.


Un espacio para el resto de la familia.


Un arcón donde guardar el ajuar.


Y unos enseres con los que alumbrarse y comer.


Una mesa en la que compartir